Ayer Soñé con Hitler

Ayer soñe Con Hitler.

Adicción al poder

Cuando preparábamos esta segunda edición, uno de los temas que causó mucha discusión y debate dentro del consejo editorial, fue el tratar de analizar la infancia que tuvo Hittler.

Tratar este tema que es escalofriante para la gran mayoría de las personas ha sido un reto. Al investigar sobre este polémico personaje y sobre todo su infancia nos encontramos con una gran variedad de contradicciones. Desde que no era alemán sino austriaco, y que si su madre era sirvienta de una familia judía, hasta que su padre era de origen judío ilegítimo (fuera del matrimonio). Lo que más se dice es que su padre era bastante iracundo y autoritario, mujeriego y alcohólico; mientras su madre era una mujer bastante sumisa y sobre protectora.

Era y es tal mi necesidad de conocer las razones de ese proceder tan cruel y despiadado hacia aquellas razas que no fueran “puras”, que este hombre padecía, que ¡hasta soñé con él! Durante mi sueño viajé en el tiempo y conocí tanto a su padre, su madre y a él mismo. Tuve una platica con ellos y por supuesto obtuve sólo mensajes de una interpretación propia rara, confusa pero si con una gran necesidad de escribir sobre esto.

Llama mi atención que fue un ser que supuestamente entre sus preferencias estaba el ser vegetariano, no consumía alcohol y practicaba yoga. Se cree que tuvo contacto con poderosas enseñanzas milenarias, que al practicarlas lograba mover masas de manera muy efectiva. Rompió totalmente un paradigma más en mi vida, y es que no necesariamente tener acceso a prácticas para elevar la conciencia puede llevarnos a ser “mejores” seres humanos. Siempre está constante ese libre albedrío que se pone en juego cuando la vida nos pone a prueba.

LOS “TALENTOS” DE HITLER

¡Vaya forma de utilizarlos!

Puedo percibir a un ser humano con grandes talentos para la convocatoria, el liderazgo; con grandes conocimientos para generar cambios. Y con un destino marcado para manejar masas. ¿Qué parte no sanada de él lo llevó a cometer tantos crímenes? ¿En donde se quedó estancada su obsesión por destruir a tantos hombres, mujeres y niños? ¿Cómo logró despertar esa crueldad en aquellos que simpatizaban con sus creencias?

Mientras más estudio y experimento en estos temas, me doy cuenta de que aunque exista la teoría de la reencarnación; que todo tiene un propósito; que hay que ver lo positivo que pudieron obtener las víctimas de este evento, y el crecimiento y la fortaleza que les dió la experiencia, encuentro las profundas razones del actuar de una persona, en su primera infancia.

Se dice que todo lo que somos en nuestra vida adulta es por nuestra experiencia de los 0 a 7 años de edad. Es en esta etapa donde concebimos nuestro vínculo afectivo para bien o para mal. Y entre todo este planteamiento coincido con un fragmento de Alice Miller en su libro “El cuerpo nunca miente” que recomendamos en esta edición.

“Llamo malos tratos a este tipo de "educación" basada en la violencia. Porque en ella no sólo se le niegan al niño sus derechos de dignidad y respeto por su ser, sino que se le crea, además, una clase de régimen totalitario en el que le es prácticamente imposible percibir las humillaciones; la degradación y el menosprecio de los que ha sido víctima, y menos aún defenderse de éstos. El adulto reproducirá después este modelo de educación con su pareja y sus propios hijos, en el trabajo, en la política, en todos los lugares donde, situado en una posición de fuerza, pueda disipar su miedo de niño desconcertado. Surgen así los dictadores y los déspotas, que nunca fueron respetados de pequeños y que más adelante intentarán ganarse el respeto por la fuerza con ayuda de su gigantesco poder.

Precisamente en la política puede observarse cómo la sed de poder y reconocimiento no cesa nunca, y nunca se sacia. Cuanto más poder ostenten estos dirigentes, más impelidos estarán en cometer acciones que, por compulsión a la repetición, vuelven a situarles en la antigua impotencia de la que quieren huir: Hitler acabó en un búnker, Stalin se instaló en su miedo paranoico, Mao fue finalmente rechazado por su pueblo... (...) ¿Qué es lo que impulsó a estos hombres a hacer tan mal uso del poder que habían conseguido para que se tornara impotencia? Desde mi punto de vista, sus cuerpos conocían a la perfección la impotencia de sus infancias, porque habían almacenado esa impotencia en sus células y querían sacudirla para que tomaran conciencia de ella. SIN EMBARGO, a todos estos dictadores les daba tanto miedo la realidad de sus infancia que prefirieron destruir pueblos enteros y dejar que murieran millones de personas a sentir su verdad."

Como padres podríamos tener en nuestra responsabilidad a una persona con grandes capacidades para generar abundancia y estarlo desvirtuando sin darnos cuenta. La misma energía que se utiliza para crear bombas puede usarse para crear escuelas. La misma energía que se usa para odiar, puede usarse para amar. Algo que también me invita a la reflexión es a profundizar y conocer a ese dictador que todos llevamos dentro. A enfrentar que a veces no es hacia fuera pero contra nosotros mismos que cometemos esos actos atroces.

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