Faceta materna - Mitos

Faceta materna - mitos

FACETA MATERNA: MITOS

¿Cómo es posible que las madres puedan ser consideradas por tanta gente tanto como ángeles y villanas,

recipientes castos de pureza y prostitutas, reinas de sabiduría e idiotas consumadas?

(Claire Rayner, “No puedes tenerlo todo”, Domingo, Times Junio 11 1995)

Como madre, lo único que se bien es que el bien intencionado y útil consejo “cómo criar” es siempre inapropiado, así que este articulo llevará un enfoque diferente. Somos las madres que hemos aprendido a ser: nuestra creencia, comportamiento y patrones emocionales crean nuestra propia y única marca de maternidad. De todas formas, nosotras compartimos la experiencia de algunas creencias culturales fuertemente poderosas, que contienen variaciones en los siguientes temas:

  • Las madres aman a sus hijos.
  • Las mujeres nacieron para ser madres.
  • La maternidad es natural y fácil.
  • La madre siempre sabe lo mejor.
  • La maternidad es un éxtasis.
  • La maternidad es instintiva.

¿Qué tipo de cosas creías acerca de la maternidad antes de tener a tu hij@?

Aquellas que han elegido no tener hijos, saben muy bien acerca de las presiones silenciosas impuestas por nuestra sociedad, sobre una mujer que “contradice” los imperativos culturales. Aquellas que no pueden tener hij@s, sufren sus propias agonías. Y aquellas de nosotros que eligen tener hijos, comienza una relación de una complejidad increíble desde el momento de la concepción. Ya sea que eres una madre soltera, casada en familia o vivas en una comuna, la maternidad es realmente llegar a conocer una nueva parte de ti y también llegar a conocer a tu hij@.

Al saber que estás embarazada puedes sentir una emoción tremenda mezclada con nerviosismo y a veces con ansiedad. Dependiendo tu situación puede ser lo peor que te haya sucedido o la más extraordinaria experiencia. Lo que si sabemos todas es que en ese momento comienza una relación que durará el resto de nuestra vida y tienes una sensación de despertar que te abruma, como si entraras a otro nivel de conciencia aunque sea solo por unos segundos. Entre las ganancias que puedes percibir por tener un hij@, puedes ver también todo aquello que vas a perder, y es en ese momento tambiénuna pequeña semilla de culpa es sembrada.

MATERNIDAD Y AUTOESTIMA

Estos dos conceptos son compañeros incómodos. ¿Por qué es tan difícil unirlos? La maternidad es una experiencia de rápido movimiento y cambio constante que pareciera nunca sentarse en una rutina reconocible o controlable. Una vez que nos reconciliemos con este estado emocional cambiante podremos disfrutar de la aventura pero necesitamos recordar siempre estar sostenidas por la autoestima.

Nuestros elementos internos espirituales, mentales, emocionales y físicos están interconectados y dependen los unos de los otros.Interactúan para crear balance, armonía y autoestima, o imbalance, discordia y baja autoestima. Cualquier experiencia puede verse en esta forma; nosotros estamos siempre como un todo en cada experiencia de nuestras vidas. La calidad de nuestras experiencias dependen del equilibro (o desequilibrio) de nuestras energías que interactúan. La maternidad impone sus muy propias y especiales dificultades dentro de este delicado acto de equilibrio.

LA MATERNIDAD DESDE UNA PERSPECTIVA HOLÍSTICA: Echemos una mirada a nuestras energías dentro del contexto de maternidad.

ENERGÍA ESPIRITUAL (CONCIENCIA INTERNA) Y MATERNIDAD

Nuestra espiritualidad individual significa algo único para cada una de nosotras. La experiencia espiritual está entendida como un sentimiento de conexión con la fuerza de la vida. Cuando estamos conectadas con la parte espiritual de nuestro ser, tenemos una sensación de pertenencia con el resto del universo. Este sentimiento es uno de los más altos en intuición conciente y su desarrollo requiere que miremos a nuestro propio desarrollo interno como un punto de referencia a nuestro progreso en el mundo.

En términos de desarrollo espiritual la maternidad puede ser una paradoja. Una vez más, es importante recordar que cada una de nosotras tiene una experiencia única de ser madre (y también puede ser totalmente diferente si tenemos varios hij@s, añadiendo esto complejidad). En el fastidio de nuestras propias e individuales experiencias. Pienso que es verdad decir que todas podemos identificarnos con esta paradoja. Por un lado tenemos la imagen de una “madre radiante”, y por el otro, todas las experiencias mundanas de nuestro rol.

La maternidad puede ofrecer la experiencia de la divinidad (aunque sea por un efímero momento). Algunas mujeres experimentan su embarazo en una forma muy espiritual, y aman estar embarazadas porque se sientes cercana a la madre tierra; otras simplemente se sienten enfermas. Algunas madres tienen partos naturales extraordinarios donde se sienten “una” con el universo; otras tienen experiencias aterradoras y necesitan todas las medicinas y tecnología moderna disponible. El potencial para una experiencia espiritual grandiosa pareciera estar a la mano, pero muchas de nosotras no alcanzamos esas radiantes alturas (y si lo hacemos, no duran mucho). Es fácil ver porque la maternidad y la culpa son muy a menudo relacionadas (casi desde es comienzo).

En el transcurso de nuestro transitar entre que nacemos hasta la primera fase de nuestra maternidad, nos encontramos a nosotras mismas en un trabajo para el cual no tenemos experiencia, excepto nuestra propia experiencia de haber sido hijas. La sociedad moderna nos aísla en un nuevo y agotador rol sin descanso, ni vacaciones, ni salario: es difícil mantener un centro espiritual bajo esas condiciones (aunque amemos a nuestr@ bebé muchísimo). ¿Y qué pasa si no amamos a nuestr@ bebé? Las presiones pueden ser muy grandes y simplemente nos partimos; no podemos “dar” a nuestr@ bebé y a todo el resto de nuestra necesitada familia porque simplemente no tenemos nada que “dar”. Y como si este dolor no fuera suficiente, añadimos a la herida el sentimiento de haber fallado y por ende nuestra autoestima llega a su más bajo fondo.

El balance espiritual es muy importante en esos días de duda, culpa y fatiga, pero la ironía es que necesitamos tiempo para autonutrirnos y desarrollo espiritual, aunque el tiempo para nosotras mismas ahora es algo que no tenemos. Necesitamos reconocer nuestras necesidades internas en ese momento y tomar cualquier tiempo para solo sentarnos y ser. Recuerda que la maternidad perfecta es un MITO y que una mente clara y un corazón centrado son más importantes que un piso trapeado y limpio.

ENERGIA MENTAL (ENTENDIMIENTO) Y MATERNIDAD

Entendemos una situación usando nuestra energía mental. El tipo de pensamientos que tenemos en nuestra etapa adulta depende en las creencias básicas que aprendemos como niños pequeños. Hemos visto como las autocreencias negativas afectan la calidad de nuestras vidas. Hemos visto el proceso de cambio de las creencias a través del uso de afirmaciones y visualizaciones, necesitaremos usar estas técnicas una y otra vez una vez que nos volvemos madres. La maternidad es un retador increíble de autocreencia. Somos presionadas a mantener nuestra autoestima cuando sentimos que no somos lo suficientes buenas madres; cuando nos sentimos resentidas, cansadas, enojadas, no amadas, etcétera.

La carga de tratar de ser una madre perfecta es intolerable. Como madres, somos confrontadas con nuestras creencias negativas a cerca de nosotros mismas, y nuestro mundo también, como los mitos de una cultura popular a cerca de ser mujer y ser madre. Mira esta creencia fundamental contradictoria: una madre tiene un poderoso rol / la maternidad no es importante.

  • Los hijos que tienen una buena madre se convierten en adultos equilibrados con alta auto estima y saben como hacer un éxito de sus vidas.
  • “Las buenas madres” que están en casa al cuidado de sus hijos están haciendo un trabajo aburrido y mundano. (Soy o ella es, “solo una mamá” o “ama de casa”)

Es obvio por que nos confundimos. Si tenemos un rol tan importante, ¿cómo es que tenemos un estatus tan pequeño? Necesitamos mirar cuidadosamente nuestras ideas que rodean la maternidad. Muchas de las creencias que alimentan nuestra baja autoestima, no tienen fundamentos en la realidad, a menos que nosotras mismas las perpetuemos. Reconocer lo que el trabajo de maternidad significa para ti; validarte y apoyarte a ti misma todo el tiempo, incluso cuando (de hecho, especialmente en ese momento) cometas errores. Respétate a ti misma por el maravilloso trabajo que estás haciendo y tus hijos van a reflejar esos sentimientos de respeto (y así el trabajo será más fácil).

ENERGÍA EMOCIONAL (SENTIMIENTOS) Y MATERNIDAD

“Los hijos tienen mucho más confianza en la humanidad que en la santidad y la perfección.”

Virginia Satir, Peoplemaking

Y aquí nos encontramos con una descripción de trabajo que nunca podemos llenar: justo cuando obtenemos la estabilidad en un rol particular, los requerimientos del trabajo cambian. Nuestro concepto de cambio de una misma cambia porque somos responsables por otro ser humano. Esta responsabilidad puede traer una extraordinaria sensación de bienestar y propósito y/o sentimientos de pérdida, baja autoestima y falta de dirección. Si es posible experimentar estas emociones en conflicto, podemos sentirnos completamente diferentes de un momento a otro. Junto a esta comprensible turbulencia emocional, corren nuestras muy particulares variedades de ideas y creencias acerca de la maternidad. Debajo de tus propias creencias y conexiones con todas las otras madres de nuestras tradiciones culturales, descansa una muy larga e inmencionable área emocional.

El balance emocional requiere que seamos capaces de tener contacto con nuestros sentimientos y expresarlos apropiadamente. Esto puede ser difícil la mayoría de las veces; a veces imposible para alguna madre. ¿Cómo es posible ser sacrificada, mientras sentimos rabia, resentimiento y culpa por el otro? Cuando estos sentimientos comienzan a emerger los reprimimos; son sentimientos indignos y no muy bonitos. Incluso si estamos con un grupo de madres que están dispuestas a compartir sus verdaderos sentimientos, existe todavía una culpa residual que nos sigue a casa. La maternidad es un estado de conflicto, y hasta que reconozcamos esta realidad, no dejaremos de ser irreales e infelices en nuestra faceta materna.
  • Podemos estar enojadas por la dependencia de nuestros hij@s y al mismo tiempo tener miedo por su independencia.
  • Podemos sentirnos abrumadas por la necesidad de atención de nuestr@s hij@s y después perdidas y no amadas cuando nuestr@ hij@ acepta la atención de otros.

La maternidad es una experiencia verdaderamente extraordinaria y milagrosa, pero no es un continuo éxtasis. Ser una madre nos puede llevar a los altos del amor y a las profundidades del enojo y el resentimiento. Cuando aceptemos que estamos montadas en estos vaivenes, nuestra autoestima no va a estar en el borde. No eres una madre que no merece si tus sentimientos están debajo de la santidad. Nuestros retoños son humanos también y se pueden relacionar a nuestra “humanez”. La perfección no es parte de la descripción del trabajo porque la maternidad perfecta no existe. Lo mejor que podemos hacer es, ¡lo mejor que podemos hacer! La expresión honesta y apropiada de los sentimientos que menos admiramos en nosotras mismas es una forma fantástica de liberación. Solamente tenemos que liberarnos de las cadenas que nos hemos autoimpuesto y de la cultura que las apoya. Libérate de esa culpa y hazte a ti y a tus hijos el más grande favor que puedas, sé real con ellos y ellos serán reales contigo.

ENERGÍA FÍSICA (CONDUCTA) Y MATERNIDAD

Estos son los comentarios de algunas madres acerca de la maternidad:

  • “Yo juré que nunca iba a golpear a mi hijo y la semana pasada me enojé tanto que le di una cachetada y ahora me siento terrible y nunca podré reparar el daño.”
  • “Siempre trato de permitir que mis hijos hagan sus propias decisiones y si comenten errores, aprenden por ellos mismos por el camino duro. No creo que los hijos respondan bien a la disciplina, lo tienen que encontrar por si mismos.”
  • “Tenemos reglas estrictas en casa, creo que los niños necesitan saber cuan lejos pueden llegar o seguirán presionando más y más.”
  • “Una pequeña nalgada nunca le hizo daño a nadie y a veces mis hijos la piden.”
  • “Nunca estoy segura cuando decir “si” o cuando decir “no” y esto está siendo peor mientras más crecen. A veces le permito hacer algo y paso el día entero preocupada por ellos. Ellos la pasan bien y yo lo paso arruinada."

Todas realizamos este trabajo de manera diferente según nuestros pensamientos, sentimientos y patrones de conducta. Y lo que está bien para una madre, está mal para la otra. Sin embargo, ciertas conductas son más nutritivas.

Dada la complejidad del trabajo y de nuestros propios patrones, ¿podemos decir todavía si estamos haciendo lo mejor para nuestros hij@s? Siempre empieza contigo misma. Si estás sintiéndote equilibrada y alta en estima, tendrás confianza en tomar decisiones y seguirlas con una acción apropiada. Si es lo contrario y te sientes en desequilibrio con baja autoestima, entonces no puedes confiar a tu propio juicio y tu decisión y acción será inefectiva e inconsistente. Esto lo sabrás porque te sentirás victimizada por tu familia.

Ser conciente de la victimización denota la necesidad para un cambio en tu conducta materna. Los adolescentes son expertos en apretar nuestros botones de “víctimas”. Ell@s siempre tratarán de cambiar las reglas y expandir los límites, día con día. Si te confrontan en esta forma, pregúntate a ti misma: Si digo “si” ¿Cómo me voy a sentir? Si estás insegura, preocupada y con baja estima, estás permitiendo ser víctima. Apoya a tus propios instintos; aprende a decir no cuando quieras (puede ser que necesites practicar esto). Investiga lo que sucede: una rápida llamada a los padres de sus amig@s te puede revelar una diferente imagen de la que conoces. No tengas miedo de ser una madre asertiva; tus hijos solo pueden beneficiarse.

No permitas que tus hij@s te vendan culpa. Mereces ser tratada con respeto y te respetarán solamente si tú te respetas a ti misma. Recuerda que los hij@s hacen lo que hacemos y no lo que decimos. La alta y baja estima es contagiosa y tus hijos serán afectados ya sea por la una o por la otra. Trabaja en ti y lo demás vendrá por añadidura. Reconoce y acepta tu culpa, tu enojo, tu resentimiento, etcétera. Entonces podrás dejar ir esos sentimientos y podrás clarificarte y moverte hacia una buena decisión y hacia una buena acción.

Cuando tenemos una autoestima alta, nos tratamos a nosotras mismas y a los otros con respeto. Mientras nos valoramos a nosotras, podemos valorar a los otros. L@s hij@s responden a las acciones positivas y al apoyo de los padres que engrandece su propia autoestima. Cuando hay respeto mutuo en una familia, todos se sienten con autorespeto y entonces hay mutua autoestima.

MUJERES COMO HIJAS

Nosotras aprendimos nuestras más profundas creencias cuando éramos bebés, y las aprendimos de nuestras madres. Podemos hacer una conexión directa con estos patrones que hemos aprendido y los que ahora estamos enseñando a nuestros hij@s.

EJERCICIO

Ve atrás en el tiempo a tu infancia tanto como puedas para contestar las siguientes preguntas. Puede ayudarte el ver algunas fotos de ti y tu mamá, tomadas en esos tempranos años. Quizá puedas recordar algunos específicos momentos, como excursiones, vacaciones o eventos que pueden ayudarte a concentrarte en tus memorias. Si puedes hablar con tu mamá de tu infancia, mucho mejor aún.

Escribe tus respuestas en una hoja de papel haciendo un examen de conciencia profundo. Haz un esfuerzo para recordar, aunque a veces sea doloroso.

  1. ¿Tu mamá fue muy emocional durante tu infancia? S/N
  2. Si la respuesta es afirmativa, describe sus emociones y la forma en que las demostraba _______
  3. ¿Tu mamá era capaz de mostrar su amor hacia ti? S/N
  4. En caso afirmativo describe cómo te demostró su amor y en caso negativo escribe porqué crees que no podía mostrarte su amor. ______
  5. Describe cómo te sientes al estar haciendo este ejercicio. _____
  6. ¿Tu crees que tu mamá disfrutó al cuidarte durante tu infancia? S/N
  7. Explica porqué crees que lo disfrutó o no lo disfrutó. ______
  8. ¿Cómo describirías la relación de tus padres cuando eras pequeña? ¿De qué forma crees que ellos eran reconfortantes el uno para el otro? ______
  9. ¿Cómo describirías los niveles de autoestima de tu madre cuando eras pequeña? (Si le pudieras preguntar a ella podría ayudar) _____
  10. ¿Por qué crees que ella se sentía de esa manera? _______
  11. Describe la relación con tu madre ahora. Si está muerta, todavía puedes porque siempre tendrás una relación con tu madre.______

Algunas de ustedes pueden haber encontrado este ejercicio muy doloroso. Las relaciones entre madres e hijos están siempre altamente cargadas emocionalmente. Comienza este vaivén de emociones una vez que somos concebidas. Y cuando nosotras mismas nos convertimos en madres, tomamos el asiento delantero y aceleramos la velocidad. Por esta natural turbulencia que envuelve este tipo de relación es muy importante que nos sostengamos en nuestro autorespeto, si no, el miedo y la culpa nos pueden llevar a la conducta de víctimas, de duda y de baja autoestima.

YO COMO MADRE

En este ejercicio podemos cambiar los roles de hija a madre.

  1. ¿Eres capaz de mostrar tus emociones a tus hijos? S/N
  2. Si no, ¿Porqué no? Y si lo eres, ¿Cómo lo haces?
  3. Se te facilita mostrar afecto físico a tus hijos? S/N
  4. ¿De qué forma muestras amor por tus hijos?
  5. ¿Algunas vez has deseado no haber tenido a tus hijos? S/N
  6. ¿Cómo describirías la relación entre tú y el padre de tus hijos?
  7. ¿Cómo crees que la faceta de madre afecta tus niveles de autoestima?
  8. Describe tu relación con tus hijos como es ahora.

Compara tus respuestas en este ejercicio con el previo. ¿Puedes encontrar algunas conexiones?

PERDONANDO A NUESTROS PADRES; PERDONANDONOS A NOSOTROS MISMOS

Mientras desenmarañamos este patrón, es muy importante recordar que nuestras madres tuvieron madres también. Mientras más trabajes para perdonar a tus padres, más fácil será dejar ir tus patrones aprendidos negativos. Sin embargo, en este punto, donde estamos mirando a nuestra propia faceta como madres, este perdonar a nuestros propios padres se vuelve absolutamente vital. De pronto pareciera que somos grandes, crecemos. Podemos echar pestes sobre nuestros padres y sus errores, pero antes de que nos demos cuenta las facetas ya cambiaron y ahora nuestros hij@s se fijan en los nuestros (errores). Si no podemos perdonar a nuestros padres, no podremos perdonarnos a nosotras mismas y la culpa, el dolor y la baja autoestima nos acompañará en nuestra maternidad. Cuando podamos claramente reconocer que nuestros padres estaban solamente pasándonos sus propios patrones, entonces podemos dejar ir esos mismos patrones nosotras mismas. Solamente podemos enseñar aquello que sabemos. Y esto parece muy obvio, pero muy a menudo es muy difícil recordar cuando nos estamos viendo en nuestros propios patrones negativos. Si hemos sido severamente dañados emocionalmente y descubrimos las raíces de la infancia de este daño, puede sentirse a veces muy difícil recordar que nuestros padres estaban solamente haciéndolo desde sus patrones inconcientes.

Autoperdonarnos es la conexión que nos permite la coexistencia entre la maternidad y la autoestima. Al grado que puedas perdonar a tus padres es al grado que puedes perdonarte a ti misma. Si he cometido muchos errores como madre: continúo cometiendolos cada día porque en la faceta de la maternidad las reglas cambian constantemente. A veces volteo atrás y pienso que si solamente hubiera sabido esto acerca de patrones, padre, perdón, culpa y autoestima, entonces hubiera podido ser una mejor madre, y antes de darme cuenta otra vez estoy de regreso en la faceta de la culpa.

Nunca es demasiado tarde para cambiar esos patrones, y mientras lo hacemos, esto afectará a nuestros hijos automáticamente.

 

Comentarios (0)add comment

Escribir comentario
más Pequeño | más Grande

busy
 
Principales puntos de Distribucion
 
  • 01. Fridas
  • 02. de Museo
  • 04. Mc Cafe
  • 06. GNC
  • 07. Meykos
  • 08. blanco
  • 09. ExerZone
  • 10. Viajes Tivoli
 

Todos los Derechos Reservados © Faceta Humana, 2009. XHTMLCSS • Webmaster Estudio Reactivo