La Función de la Cárcel
LA CÁRCEL ¿Cuál debería ser su función? Vivimos en una sociedad que cada vez crece más en inseguridad, violencia e injusticia. Día a día son más los seres que caen en la terrible necesidad de violentar la existencia de ellos mismos y de otros, para así, con cruel ingenuidad e ignorancia, poder subsistir. El hecho de que estas personas sean privadas de su libertad no soluciona nada. Se necesita ir a la causa individual de cada ser y de todos los factores que lo rodean. Es por esto que la misión de un reclusorio debería ser el de ofrecer diferentes tipos de apoyo psicológico, legal, laboral y espiritual a personas que se encuentran encarceladas y también a aquellas que, habiendo cumplido su sentencia, se encuentren en el proceso de reintegración a la sociedad. Todo esto en coordinación con otras fundaciones (como organizaciones no gubernamentales incluyendo a organismos internacionales), y con el apoyo de empresas privadas, tanto nacionales como extranjeras. El apoyo que se requiere no es sólo económico. En Guatemala es común que las empresas cierren las oportunidades de desarrollo y reintegración a estos individuos.Aunque también es importante resaltar la gran ayuda que han proporcionado importantes empresarios en Guatemala, a través del proyecto que impulsa US-AID para generar empleo a exmareros. Somos parte de un TODO Partiendo del hecho de que cada ser humano tiene un potencial que muchas veces es desconocido por él mismo, por medio de diversas terapias se puede desarrollar ese potencial utilizando técnicas para el desarrollo armónico de las personas. Una persona que purga una condena no es más que una célula de un enorme tejido del cual formamos parte todos, célula que ha sido afectada tanto por factores externos o internos de influencias y como por la falta de conocimiento, circuntancias que lo ha llevado al lugar en donde ahora se encuentra. Pero los factores e influencias cambian. No podemos considerar a las personas en un estado estático e inalterable, todo evoluciona o involuciona pero nunca permanece estático. De lo anterior se desprende el fundamento que dio origen a la separación de los individuos, infractores a las normas sociales, en lugares de trato diferente como son los reclusorios, pero sin las técnicas de desarrollo que pudieran integrarlos primero a su propia dignidad, capaces de encontrarse a sí mismos y posteriormente, como personas que posean la habilidad de ayudar a quien por circunstancias parecidas, estén pasando o puedan pasar por situaciones semejantes. La ayuda generalizada es efectiva pero en la mayoría de los casos, ha probado ser poco eficaz. Crear una técnica especializada que incluya diferentes tipos de terapias, a reclusorios ayudaría más personas. Basados en el aprendizaje y revisión constante de objetivos y metas alcanzadas, se perfeccionaría. Este no es más que un punto de partida, es la semilla que dará frutos. La responsabilidad que tiene el que posee una semilla, es con el crecimiento, producir muchas más. Y con esto nos referimos a la responsabilidad que tienen las autoridades y también la sociedad. Una persona que está encarcelada tocando un fuerte fondo, puede tener una gran apertura para ver la luz. El cambio está en la capacidad de aceptación y de compasión ¿Las autoridades que dirigen los destinos de los reclusorios han aceptado esta situación y tienen un verdadero compromiso, no dirigido a criticar lo mal hecho, sino a buscar nuevas puestas que propicien una mejoría de las condiciones actuales? O ¿Estamos dejando estas personas al cuidado de otros seres que ha su vez buscan más castigo y crueldad en total intolerancia? ¿Qué papel el dinero juega en todo esto? ¿Es verdad que en los reclusorios es conveniente el continuar la delincuencia por las cantidades importantes de dinero que se manejan? No se trata de ver lo malo, se trata de estar en una actitud humana natural como es la de “mejorar cada día”. El preso esta preso en dos sentidos. Tal vez la prisión más cruel, sea la que el mismo sostiene en su interior. Si antes no es liberado de él mismo, resulta prácticamente imposible liberarlo de lo demás. Nuestras prisiones cambian de hecho a los seres que habitan en ellas. Tener la oportunidad de estar con estos seres es mucho más que un trabajo, es un verdadero privilegio pues en un estado de desamparo total, una ayuda correctamente encaminada, nos da la oportunidad de conocernos a nosotros mismos en el verdadero sentido del servicio, de la entrega de ser a ser, al escuchar, comprender y ayudar. Para la mayoría de las personas un reclusorio no es más que una jaula donde están los desposeídos, lo “malos” de la historia, es el momento de cambiar este viejo cuento. Esto sólo se logra con difusión, apertura y con la colaboración de todos. Por este motivo la ayuda económica de instituciones privadas nacionales y extranjeras, correctamente enfocada, debe ser la semilla del cambio hacia una mayor y mejor comprensión de las circunstancias para ayudar, no a los “malos” sino para encontrar a los seres que hoy no se han encontrado a sí mismos y que piensan que los demás sólo creen que son un mal. Las familias de los reclusos también viven un infierno particular. Ellas están entre dos mundos antagónicos. Por un lado el hecho de ver a un ser querido privado de su libertad física y por otro lado viviendo en una sociedad que lejos de comprender la situación, las señalan como cómplices de algo que no comprenden. ¿Qué les dejamos más que desolación y desesperación que después se convierte en violencia y agresión? Pero todo esto es posible entenderlo, modificarlo y en una enorme cantidad de casos, mejorarlo para muchos otros, en un efecto multiplicador. Es tiempo de ver que un ser que comete un delito, trae un pasado lleno de “razones naturales” para su verdadero actuar. Edificar una filosofía que se base en el “conocimiento de uno mismo” y “la relación con los demás”, en otras palabras en el Amor como una fuente de cambio profundo. Enseñar a los presos los beneficios de amarse a si mismos es un reto, pero es una solución. Porque aquel que se ama así mismo no comete actos de crueldad hacia nadie más. Y no veamos el amor a uno mismo como vanidad o arrogancia, eso es solamente otra forma de miedo. Cuando las palabras se han usado con mucha frecuencia sin entender su verdadero significado, se convierten en conceptos de máxima extensión y mínima comprensión. Así sucede con palabras como paz, bondad, amor, entre otras. Por eso cuando alguien habla del Fundamento del Amor sin comprender lo que esto significa, puede codificarlo como un principio idealista y poco serio siendo en realidad todo lo contrario. Fundamentarse en el Amor es basarse en el hecho de ver en el semejante un reflejo de uno mismo, es cambiar de zapatos para entender las circunstancias del otro, es, a fin de cuentas, darle y darse la oportunidad de comunicarse como iguales en respeto profundo y en una actitud que no pretende juzgar sino comprender. No se trata de justificar a nadie solamente de comprender mejor la raíz del problema de cada individuo. En Faceta Humana creemos firmemente que cualquier ser humano tiene el derecho de una rehabilitación consciente y adecuada según las necesidades del individuo. Buscando el camino indicado para fundar este lugar de luz y aferrándonos a lograr una real rehabilitación, hemos decidido empezar, escuchándolos a ellos, a los que delinquen. ¿Qué sienten? ¿Qué piensan? ¿Qué quieren? ¿Por qué lo hacen? Este no pretende ser un artículo de denuncia sino de reflexión; no estamos culpando a nadie de este problema. Solo estamos sugiriendo que los responsables de estos lugares reevalúen por que les toca vivir la faceta de “carceleros”, de los que encierran a los infractores y qué es lo que podrían aprovechar en esa ventajosa oportunidad. Poner un granito de arena en vez de quejarnos de la gran violencia que nos rodea podría ser una actitud de la sociedad. ¿Cómo podemos ayudar? ¿Existe alguna fundación que vaya con este tipo de filosofía? ¿Estarán las autoridades abiertas a escuchar propuestas? En ese caso Faceta Humana puede comprometerse a proporcionar talleres que preparen primeramente a encargados de estos centros para después implementar un sistema que como fin, fuera que un preso al salir de la carcel dijera: “Lo mejor que me ha sucedido es estar aquí.” “Aquí he encontrado mi verdadera razón del actuar y de ser, ahora quiero ayudar.”
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BETHZAIDA
said:
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las personas que caen en la carcel cambian Gracias me encanto todo lo que habla sobre las personas que estan en carceles.. |
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