Carta Editorial

Obra: "Latido" / Autor: José Navarro / Fotografía Digital
¡Ahora les toca a los papás! Muchas felicitaciones y bendiciones.
Como mujer he tenido la tendencia a pensar que los hombres son egoístas, que no nos entienden y que tienen una responsabilidad para con nosotras que no cumplen. A través del tiempo he tratado de ponerme en sus zapatos o de entender lo que ellos viven. Es verdad que socialmente las mujeres nacemos con un chip que nos dice una serie de situaciones que debemos alcanzar para ser felices y una de ellas es la de tener un hombre al lado. Por lo tanto, es también cierto que los hombres poseen su propia carga de exigencias sociales.
Desde que nacen están en una continua y demandante lucha por ser el más fuerte, por tratar de ocultar sus sentimientos a toda costa, el más ágil, el más hábil, el más seductor, en fin, una competencia interminable. Algo que me impresiona mucho es que desde muy temprana edad los hombres no tienen permiso para llorar. No puedo imaginarme la vida sin ese recurso de sanación tan importante.
Ahora puedo percibir a un hombre mujeriego como un ser lleno de miedo y con una gran necesidad de aceptación; o puedo ver que el abandono de un padre es causado en gran parte por esa falta de ejercicio emocional, tan esencial para que un individuo pueda completarse y entonces reproducirse. Hombres y mujeres tenemos un largo camino para poder dejar de vernos como antagonistas y comenzar a realizarnos como complementos. Es muy cierto que cada vez hay hombres que se percatan de sus emociones y su sensibilidad; que pasan más tiempo con sus hijos y los apoyan con límites y autoridad amorosa; que ejercen un rol de guía y apoyo enriquecedor; que sacrifican sus deseos más primitivos por conservar una familia en unión.
Por otro lado, está creciendo desorbitadamente el número de divorcios y por lo tanto la cantidad de mujeres que se ven en la necesidad de criar en soledad a sus cachorros humanos.
¿Qué es lo que hace a un hombre que no sea sensible al abandono? ¿Viene de un abandono propio? Seguramente seguiremos en el tema de repetir patrones hasta que nos demos cuenta de donde venimos y ejerciendo una decisión conciente podamos entrar en un círculo virtuoso.
Estamos viviendo una época de oportunidades de crecimiento. Cada vez que nos damos cuenta de que cometemos un error, es una extraordinaria posibilidad de rectificar y crear nuevas formas de acercamiento a lo que nos rodea, de practicar la humildad y de ser un ejemplo de evolución. Aprovechemos las sincronías que la vida nos da para acercarnos más a nuestra esencia y podamos convertirnos en individuos realizados.
Si eres padre, piensa por un momento en que existe un ser que te eligió para que llevaras ese rol y que nunca es demasiado tarde para ejercerlo. Si eres un padre que aborda su faceta paterna con valentía y amor, ¡muchas felicidades!

Gabriela Mondragón Directora General
“Refiero al ser humano, su tiempo, nuestro período de historia en constante movimiento, plasmado de manera mecanizada pero humano en su percepción, marcando nuestro corazón el ritmo del cual somos protagonistas de nuestra existencia"
José Navarro
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