Límites con Amor

Limites con Amor.

Después de celebrar el Día de las Madres con tanto entusiasmo, venta de flores, chocolates y gangas en los centro comerciales; actos en los colegios con poemas y canciones dedicados a las madrecitas de todas las edades; los restaurantes llenos desde el desayuno, almuerzo, y cena... Nos preguntamos cómo vamos a celebrar este mes de junio a los papás. ¿Habrán las mismas demostraciones de cariño, de respeto o de agradecimiento?

Ojala que sí, pues no podemos juzgar a todos los padres de igual manera. Menos mal cada persona es diferente, piensa, siente y actúa de manera muy singular y particular.

El rol de padre en el sistema familiar es tan importante como el de la madre


Cuando los dos están de acuerdo en la forma en que tratarán a l@s hij@s, la educación y aprendizaje de los jóvenes será mucho más fácil. Aunque mamá y papá no se pongan de acuerdo en muchas cosas, en el área de disciplina y en la forma en que van a comunicarse con sus hij@s es vital para una familia funcional.

Los padres de familia que dan a sus hij@s protección, guía y confianza en sí mismos, tienen un hogar donde les enseñan a AMAR, dándoles autoestima, respeto y a ser compasivos y tolerantes con los demás. Que sientan confianza para comunicarse, y los motivan al éxito al mismo tiempo que perdonan sus fallas.

Se les enseña a PENSAR, a ponerle palabras a sus sentimientos y a buscar soluciones de forma creativa sin esperar que los adultos piensen por él o ella, que aprendan a aprender.

También se enseña a TRABAJAR, a ponerse metas, a colaborar en las tareas de la familia, a ser colaboradores para aprender a trabajar en equipo.

Y no hay que olvidar, el enseñarles a JUGAR, a pasarla bien usando el sentido del humor, enseñarles a relajarse, a compartir y aprender que no siempre se gana en los juegos, poder reírse con todo su corazón y a estar contentos.

La necesidad de la protección familiar

Si a los niñ@s les falta esta protección serán adultos inseguros, con miedo a ser rechazados, que no pueden pensar bajo presión, con inclinación a entrar en pánico si cometen un error, vulnerables a la depresión o al trabajo compulsivo. No se dan permiso a divertirse y básicamente son personas ansiosas y frustradas.

La educación a través de límites con amor, logra hij@s con confianza y seguridad en sí mismos que no actúan impulsivamente, aprenden a postergar el placer y a ser responsables. Se puede observar que el joven adulto que no tuvo en su parentalización estos valores, muestra una conducta impulsiva e indolente. Explota con cólera y carece de autocontrol: gasta más dinero del que tiene, come o bebe demasiado, no puede dejar de fumar o beber en exceso. Rechaza hacer ejercicio, hace promesas que después no cumple. No enfrenta su realidad y trata de huir o negarla y como escape para evadir los problemas, se refugia en las adicciones.

Es por eso que los padres de familia tienen que entrenarse en una forma diferente de educar a la nueva generación: será con disciplina pero con amor, no a golpes y amenazas. El hogar será el lugar de entrenamiento para vivir con valores y principios y tener una vida adulta más funcional y de autorrealización.

Un líder familiar tiene muchas formas

El responsable de proporcionar esta formación en el núcleo familiar no se presenta necesariamente en las figuras de la madre y el padre. No significa que los niñ@s que crecen en un hogar no tradicional o desintegrado, automáticamente pierden la oportunidad de desarrollarse como individuos sanos. Lo más relevante durante el desarrollo de los infantes es la presencia de una figura de liderazgo familiar clara que establezca estos límites con amor y encauce el potencial de los menores con disciplina a un crecimiento personal. En algunos casos será la madre asuma la responsabilidad de educarlos cuando se encuentre en una situación en la cual tenga que criar a sus hij@s sin compañía, como muerte, divorcio, migración o separación.

Para otros seres humanos los abuelos, tíos o incluso padres adoptivos aportarán todo lo necesario para que el proceso de parentalización sea sano y eficaz. Al final de la historia deja de ser importante el quién y lo vital es el qué y cómo se brindan a nuestros niñ@s herramientas para elevar su autoestima. Además de transmitir un mensaje con congruencia y estabilidad. Que no existan contradicciones durante la crianza, o sea que se diga una cosa y al siguiente se cambie. Entonces los hij@s piensan que la disciplina depende del estado emocional de los madres, no de un valor profundo.

¿Cómo lograr la cooperación de los hij@s?

No debemos confundir disciplina con ser groseros, controladores y alejados de la comunicación espontánea. Cuando los expertos nos dicen que aprendamos a comunicarnos con nuestros hij@s de forma efectiva, al principio nos sentimos raros, artificiales como haciendo un experimento extraño.

Las autoras Adele Faber y Elaine Mazlich, cuando escribieron su libro “How to Talk so Kids will Listen & Listen so Kids will Talk” (Como hablar para que los niños te escuchen y cómo escuchar para que los niños te hablen), utilizan ejemplos prácticos y de todos los días, que pueden vivir familias.

Aunque se propone que debemos permitir a l@s niñ@s expresar sus sentimientos, siempre y cuando no sean agresivos ni falten al respeto, debemos tomar en cuenta que algunos de ellos no desean hablar de sus emociones y les cuesta mucho tomar confianza. Pero al ir mejorando los padres su forma de comunicarse y repetirlo con convencimiento, se verán los adelantos y la mejoría en la relación.

Formas inadecuadas de lograr la confianza y mejorar la relación:

1.  NO UTILICE CULPAR O ACUSAR

“¡Otra vez ensuciaste la pared con tus dedos sucios!”

“¿Porqué siempre haces lo mismo? ¿Qué pasa contigo?”

“¿No puedes hacer algo bien para variar?”

“El problema contigo es que nunca haces caso de lo que te digo.”

2. NO INSULTE


“¿Con este frío y no te pones tu suéter? ¡Qué bruto que eres!”

“¡Eso si que fue una estupidez de tu parte, pareces tarado!”

“¡Mira como comes, pareces un cerdo!”

“¡Tu cuarto es un asco, solo un animal podría vivir allí!”

3. NO HAGA AMENAZAS

“Si vuelves a tocar esa lámpara, te doy un sopapo.”

“Si no escupes el chicle en este momento, te lo saco de la boca.”

“Si no terminas de vestirte cuando cuente a tres. ¡Te dejo!”

“Dejen de gritar o los bajo del auto a medio tráfico…”

4. NO DÉ ÓRDENES IMPERATIVAMENTE

“¡Quiero que arregles tu cuarto en este preciso momento!”

“¡Apúrate, ya es tarde! Tte exijo que bajes inmediatamente!”

“¿No has terminado la tarea? ¿Qué esperas? ¡Vámos, muévete, rápido!”


5. NO SERMONÉE

“¿Crees que lo que hiciste fue una cosa buena, llevarte mi libro sin consultarme? Veo que no le das importancia a las buenas costumbres que te he enseñado, siempre que quieras algo debes pedir permiso primero. Eres muy abusivo y a tí no te gustaría que yo fuera a sacar algo de tu cuarto y después lo buscaras y no lo encontraras. Debes hacer a otros lo que quieres que ellos te hagan a tí. Cuando yo tenía tu edad...”

6. NO SOBREPROTEGER

“¡Cuidado, puedes caerte, fìjate dónde caminas, te vas a caer!”

“¡No subas, te vas a golpear!”

“¡No corras, te vas a accidentar, mira para todos lados!”

“¡Ponte el abrigo, vas a pescar una pulmonía!”

7. NO JUGAR A LA VÍCTIMA

“¡Dejen de gritar! ¿Qué están tratando de hacerme? ¡Me van a volver loca!”

“¿Quieren que me de un ataque al corazón? ¿Porqué no avisan que van a venir tarde?”

“¿Ven estas canas y todas estas arrugas? Culpa de ustedes que no me hacen caso, me van a llevar a la tumba.”

8. NO HACER COMPARACIONES

“¿Porqué no puedes ser como tu primo Manuel? El siempre termina sus deberes a tiempo.”

“Rita tiene muy buenos modales, ojalá aprendieras un poco de ella. ¡Son tan diferentes!”

“¿Porqué siempre andas en esas fachas, con la camisa de fuera, despeinado? Podrías ser un poco más como tu hermanito.”

9. NO USAR SARCASMO

“Sabías muy bien que mañana era la prueba de lectura y dejaste el libro en el colegio. ¡Oh, que inteligencia, que cerebro de muchachito! ¡Eso si que fue brillante!”

“¿Así te vas a vestir, con esa blusa morada y falda anaranjada? ¡Que linda te vas a ver, que elegante y a la moda vas a estar!”

“¿Es este tu deber del colegio? Ojalá que tu profesor pueda leer chino, ¡pues yo no puedo leer esas garabatos!”

11. NO USAR PROFECÍAS NEGATIVAS

“Me mentiste de las notas de los exámenes, eso no se hace. ¿Sabes que vas a ser cuando llegues a Secundaria? ¡Un total fracaso en quien no se puede confiar!”

“Si sigues así de egoísta, vas a ver que nadie va a querer jugar contigo ni ser tu amigo”.

“Todo lo que haces es quejarte todo el día. ¡Ya puedo verte dentro de 10 años: un viejito total sin ideas creativas para solucionar los problemas!”

> Puede que identifiquemos alguna forma en que nos hablaban nuestros familiares, lo más importante es corregir y no repetir las formas inadecuadas que hemos utilizado con nuestros pequeños. Tratemos de iniciar los cambios, repasar una y otra vez, y al ver los adelantos y la mejoría en la comunicación, nos sentiremos motivados a seguir experimentando nuevas formas y estas conductas se volverán parte de nuestra personalidad.

 

Podemos cambiar, si verdaderamente queremos hacerlo.

 

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