Viviendo la Tolerancia

Viviendo la Tolerancia.

La tolerancia es un ideal realizable en nuestras vidas

Nos han acostumbrado a que los ideales son imprácticos e irrealizables, que debemos exaltarlos pero no esforzarnos en llevarlos a la vida diaria, ni inculcarlos a nuestros hijos, y además, desalentamos a los jóvenes a la búsqueda de los mismos. Esta estrecha visión del ser humano empobrece y le niega sus capacidades. El ser humano en sus múltiples facetas es por naturaleza trascendente, su esencia misma le lleva al logro de lo que ha soñado, a elevarse mas allá de sus circunstancias presentes, para alcanzar niveles más altos de realidad y consciencia.

El vivir de acuerdo a ideales, es una opción de vida, no solo válida, sino totalmente realizable, vivir puede ser -si así lo elegimos- la experiencia consciente más fascinante y satisfactoria que podamos experimentar. Vivir la tolerancia, es una de las elecciones que se le plantea a todo ser que busca una plena consciencia, como una respuesta de interacción con el mundo, en la cual plasma su respeto a los demás seres y el derecho a sus elecciones en consciencia. Cuando te reconozco a tí, como a un ser en su propio proceso con igualdad de derechos para existir y estar bajo este mismo sol, entonces nace la tolerancia.

La tolerancia es un acto de fe en el valor intrínseco de cada ser viviente, en el propósito de la vida y la existencia en esta y en todos los mundos posibles. La tolerancia es creer que no hay una sola respuesta, sino muchas a las interrogantes que más nos interesan: quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos, qué queremos y esas muchas respuestas son todas válidas y para cada uno son diferentes.

Esto implica vivir en la aceptación del otro, pese a las diferencias que tengamos y el respeto a esas diferencias, que significan una distinta aproximación a la realidad, una perspectiva o percepción de la realidad (que no comparto), que difiere e incluso puede retar a mi propia percepción. Y he aquí donde la tolerancia como un acto de respeto a los otros nos enriquece más a quienes la practicamos y la convierte en una práctica gozosa, en la apertura que nos da nuevas formas de ver el mundo y la realidad, a través de la visión de los otros.

¿Cuántas maneras hay de interpretar una pieza musical? o
¿de leer un poema o de ver un atardecer?

Por eso le llamamos universo, por la infinita diversidad.

La tolerancia se alimenta de la compasión

Al comprender que tanto tú como yo, somos seres imperfectos pero perfectibles y que en nuestra incesante búsqueda de respuestas a esta vida, cometeremos errores y desaciertos, podemos enmendar nuestros caminos. Cada cual tiene distintas formas de aprender y tal vez algunas necesitamos errar antes de acertar, para apreciar mejor los aciertos. Sin embargo ninguno posee una sapiencia absoluta, como para juzgar a nadie. Todos hemos errado como para comprender qué se siente y lo que cuesta corregir los errores.

La tolerancia se nutre de la confianza personal

La confianza personal que tengamos en la validez de nuestras creencias nutre la tolerancia, pues si realmente creo en algo, no tengo que demostrárselo o imponérselo a nadie; es mi creencia, a mi me satisface, me centra, me llena, no necesito que otros la compartan para que sea válida.

Hemos creado una cultura altamente intolerante, debido a la inseguridad personal y grupal, dada la superficialidad de los valores que hoy se presumen y se pretenden imponer para uniformarnos, como si todos fuéramos iguales en consumo, avaricia, apariencia, éxito, poder, opinión pública.

Cuando estoy inseguro de mis creencias debido a una falta de confianza en mí mismo, necesito validar mis ideas al exterior. Entre más personas compartan mi creencia, mayor posibilidad de que sea válida e incluso aún no siendo verdadera, se imponga por la fuerza y violencia, anulando a los que no la comparten.

La tolerancia como elección de vida

Al vivir la tolerancia aporta tranquilidad a la mente y el espíritu, pues acepto el mundo y a todos los seres que en el habitan, sin necesidad de entrar en conflicto con ninguno, como diría Lao Tzu, “el hombre sabio no contiende con nadie, por tanto nadie contiende con él”.

La tolerancia como acto consciente, como forma de vida, nos lleva a hacernos responsables en la defensa del derecho ajeno a su propia creencia, a su propia forma de vida, a su particular y personal forma de verdad, sea cual fuere, diferente de la mía, pero igual de valiosa, igual de importante y en esencia igual de veraz.

Vivimos la tolerancia cuando la enseñamos a nuestros hijos, cuando le inculcamos a esas mentes jóvenes y perceptivas, a través del ejemplo, que respetamos a otras personas sin importar que el color de su piel sea distinto del nuestro, que su dios no sea nuestro dios, que su lenguaje no sea el nuestro, que sus costumbres e indumentaria no sean como las nuestras, que ganen más o menos dinero que nosotros. Y que no solo respetamos a esas personas sino que podemos también relacionarnos con ellas, como vecinos, compañeros de trabajo, amigos a través del vínculo y la naturaleza esencial que nos identifica y nos hace ser humanos.

Practica la tolerancia

  • Asiste a una obra o escucha música interpretada por artistas que sea distinta a la tuya, o que contradigan algún elemento de tu sistema de creencias personales.

  • Ayuda a otras personas distintas a ti, cómo a alguien que viva en la calle, algún discapacitado, etcétera.

  • Ve a un servicio de otra Fe. Visita una iglesia, sinagoga, culto Maya y aprende las similitudes entre distintos caminos espirituales. O comparte con alguien de otra fe y escúchalo sin responder o contradecirlo. Simplemente escucha.

  • Convive con ciudadanos de la tercera edad y ejercita tu habilidad para comprenderlos.

  • Visita un mercado donde convivas con personas de otra nivel económico al tuyo, trata de convivir con todos de una manera respetuosa considerando a todos como seres iguales. Puedes repetir en tu interior, “Todos somos seres valiosos y puedo aprender de la convivencia de otros distintos a mí”.

  • Investiga o aprende otro lenguaje. En Guatemala tienes la oportunidad de aprender 24 nuevos idiomas de origen nacional, también puedes aprender un idioma extranjero y tratar de entender las culturas distintas a la tuya. También, considera el idioma de personas especiales como el de señas.

  • Busca un nuevo amigo. Analiza tu propia vida y tus creencias, de manera conciente decide conocer a una persona que posea hábitos y opiniones distintos a los tuyos. Acepta sus diferencias y aprende de ellas.

  • Evita escuchar comentarios negativos hacia otras personas. No te contamines. Cuando estés en un ambiente donde inicien burlas, chismes o mentiras simplemente cierra tu mente y concéntrate en lo positivo de los otros.

  • Elabora una lista de esteoreotipos positivos y negativos, en dos columnas. Y pregúntate si estos estereotipos influyen en tus acciones diarias cuando convives con otras personas.

La tolerancia desde pequeños

  • Sé honesto con tus hij@s. Enséñales acerca de las diferencias en los seres humanos pero exalta lo positivo de dichas diferencias. Rodéalos de libros, juguetes y películas donde se exalten personajes de distintas etnias de manera positiva.

  • Estimula la curiosidad de los pequeños. Contesta de una manera conciente y honesta todas sus inquietudes acerca de las distintas culturas y formas de vida que existen en nuestro mundo. Siempre refuerza lo positivo en cada diferencia.

  • Permite sus elecciones sin juicios o prejuicios. Ten cuidado de no promover roles estereotipados de género, culturales, apariencias físicas, etcétera. Incluso aprenderán a ser tolerantes si ellos toman sus propias decisiones de quién ser amigo o no. Los estereotipos y la discriminación es una actitud que se aprende de forma conciente o inconciente, no son propias de la naturaleza.

  • Sé un ejemplo de tolerancia, ya que esta vivir la tolerancia se enseña como una forma de vida. Se congruente con los que tratas de enseñar y como vives, cuida todos los aspectos. Toma conciencia de lo que y la forma que hablas de otros en presencia de tus hij@s. Evalúa tu círculo de amistades y promueve de forma conciencia la inclusión de personas distintas a tu propia familia.
Reflexiona acerca de tu nivel de tolerancia

- Realiza una lista de tus amistades más cercanas, en una columna a la par anota las diferencias que encuentras con tu estilo de vida. ¿Eres amigo de personas que tengan distintos estilos de vida que el tuyo?

- En un día cotidiano ponte la meta de analizar la manera en qué interactúas con otras personas. Le respondes a todo el mundo de igual manera o lo haces de manera diferente a gente con quien tienes alguna diferencia. También analiza tus acciones, cuando entras a un lugar interactúas con cualquier persona o sólo con aquellos que consideras similar a ti.

¿Te has preguntado si eres racista o

si discriminas a otro por no pensar como tú?

¿Te importaría si algún hermano o hermana se casará con alguien

de otra raza que la tuya o de otra religión?

Hoy pregúntate si alguna vez haz discriminado a alguien sin importar la causa, puede ser porque tiene menos dinero, su apariencia es distinta, tiene una característica física que no te agrade o se vista diferente.

 

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