Déficit de Atención
DÉFICIT DE ATENCIÓN: MITOS
Texto: Faceta Humana En los últimos treinta años, el trastorno de déficit de atención (TDA) ha emergido de la relativa investigación de los laboratorios de psiquiatras y psicólogos para convertirse en la “enfermedad de moda” de los niñ@s de la gran mayoría de países del mundo. Esta popularidad la acompaña una total aceptación de la validez de este desorden por parte de científicos, médicos, psicólogos, educadores y padres de familia. Sin embargo hay mucho más que analizar a cerca del déficit de atención como un real diagnóstico médico.
No existe un parámetro claro que determine quién tiene este trastorno y quién no. En cambio existen una serie de conductas independientes (hiperactividad, distracción e impulsividad) que combinadas en diferentes formas originan el desorden. Estas conductas están altamente relacionadas en contenido. Un niñ@ puede ser hiperactivo mientras está sentado en un escritorio haciendo una tarea aburrida pero no necesariamente mientras canta en un evento musical del colegio. Estos comportamientos también son muy generales en la naturaleza y no dan claves hacia los reales orígenes. Un@ niñ@ puede estar hiperactiva porque está aburrid@, deprimid@, ansios@, ser alérgic@ a la leche, por ser creativ@, estar estresad@, tener un temperamento difícil, vive una exagerada influencia de los medios (como la televisión y los videojuegos) o muchas otras posibles causas. Las pruebas que se utilizan para determinar si alguien tiene déficit de atención (TDA) no son cien por ciento objetivas, están lejos de las vidas reales de l@s niñ@s. Por ejemplo en una le piden al niñ@ que apriete un botón cada vez que vea el número 1 seguido de el número 9 en la pantalla de una computadora. Más desesperanzadamente subjetivas son las muchas escalas de clasificación que se basan en preguntar a maestros y padres de familia en una calificación del 1 al 5 las conductas del infante, estos resultados dependen de su percepción subjetiva más que de las conductas actuales o reales del mismo.
Los tratamientos usados para este supuesto desorden son también polémicos. El uso de los medicamentos se ha incrementado hasta un 500% en los últimos seis años y aún así no cura el problema, solamente enmascara los síntomas. Incluso ya hay niñ@s que usan como excusa el medicamento: “Le pegué a Jaime porque se me olvido tomar la pastilla”. De hecho aunque no se tomara el medicamento si no se trata la raíz del problema mucha gente se automedica en la adolescencia y la vida adulta con alcohol y drogas. Es importante recalcar que las medicinas psicoactivas apropiadamente prescritas y monitoreadas por un médico pueden ser una importante herramienta para ayudar a algun@s niñ@s a experimentar éxitos con maestros, padres de familia y semejantes. Pero debe ser visto como la última posibilidad de intervención y utilizada con precaución. EST@S NIÑ@S ESTÁN RESPONDIENDO A UN COMPLEJO CAMBIO DE MILENIO EN EL MUNDO Nuestras familias están rompiéndose, la autoridad como ejemplo a seguir se ha desmoronado, los medios masivos están creando una cultura de “corta atención”, los niveles de estrés están llegando al máximo y la alimentación ha sido distorsionada. Y cuando nuestr@s niñ@s reaccionan a estos eventos nos es conveniente crear un nuevo término científico para etiquetarlos y un nuevo medicamento para reprimir los síntomas, junto con todo un programa con talleres, videos e instrucciones para que podamos ocultar a est@s niñ@s en una caja, mientras libera a los padres de familia y maestros de cualquier preocupación que pueda enfrentarlos a sus propias fallas o las de la sociedad. La paradoja es que en vez de prestar más atención como bien lo dice la etiqueta de la enfermedad, lo que hacemos con esta estrategias quitar la atención. En lugar de ver a cada niñ@ por lo que es en cuanto a fortalezas, limitaciones, intereses, temperamento y estilos de aprendizaje, el niñ@ es reducido a un diagnóstico: Trastorno de Déficit de Atención (TDA), donde el potencial a descubrir en él o ella es severamente bloqueado. Simplemente el énfasis está en déficit y no en fortalezas.
ACTIVIDADES QUE ESTIMULAN LA CONCENTRACIÓN Y LA ATENCIÓN Una forma efectiva para mejorar la atención de los niñ@s es inscribirlos en una buena escuela de artes marciales. Existe una creciente evidencia de que los niñ@s con déficit de atención (TDA), problemas de conducta o debilidades para aprender se benefician de un buen estructurado programa de artes marciales. Gracias a la disciplina y el entrenamiento diario han demostrado desarrollo y mejora de sus debilidades como memoria, concentración, conciencia del cuerpo y mejoramiento motor. El énfasis en la repetición y la refinada unión del movimiento, estimula el control de impulso físico y mental. El Dr. John Ratey de la universidad de Harvard, autor de varios libros sobre TDA, declara que el ejercicio en general beneficia a los que padecen este desorden, pero que las artes marciales ayudan más que otras actividades.
Aquí te presentamos 50 formas de romper el paradigma del TDA y mejorar las conductas de un niñ@ con trastorno de déficit de atención, sin drogas ni etiquetas.
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Vistas: 434 Comentarios (1)
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ana andrade
said:
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DÉFICIT DE ATENCIÓN: MITOS Me interesaría. mas sobre el temas, material para los maestros mi hijo tiene 12 años gracias |
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