El miedo a cometer errores

Texto: Gabriela Mondragón
¿Cómo trascender el aterrador convencionalismo que existe en nuestra sociedad sobre cometer errores? ¿Por qué los errores son tan terribles? ¿Por qué significan tanto perjuicio? Existen miles de frases célebres que nos indican los beneficios de errar, sin embargo nosotros nos empeñamos en seguir señalando los errores de los otros y en muchas ocasiones nos condenamos a nosotros mismos por los nuestros.
De esto pueden salir dos vertientes a analizar, la primera en aquella conducta compulsiva de echar la culpa a los demás sin reparar en la posibilidad de encarar el propio error y la segunda después de haber aceptado esa posibilidad de haber errado, quedar atrapado en el tortuoso autocastigo, sin asimilar los nutrientes de la experiencia.
En ambas posibilidades existe un miedo punzante que nos lleva a continuar un eco constante de voces erróneas concluyentes.
¿CÓMO SALIR DE ESTE RADICAL ESTADO DE MECANICIDAD? ¿POR QUÉ NO PUEDO VER LA ARMONÍA HACIA LA QUE PUEDE DESENCADENAR UN ERROR? ¿QUÉ PARTE DE MÍ SE NIEGA CON TANTO RIGOR A VER LA PERFECCIÓN DE LOS ERRORES?
En mi experiencia ha sido muy difícil resolver internamente los errores que he cometido. Muy a menudo me descubro en el presente reviviendo los errores de mi pasado sin lograr comprender, asimilar y perdonar. Como en una película de terror salto y me estremezco cuando un recuerdo me toma por sorpresa. Y el no desligar ese pasado de una connotación negativa, hace que los errores que cometa en la actualidad se vuelvan exagerados y devastadores. Fulminan mi existencia y quiero tirar todo lo que sí he hecho bien sin discernir, tan espectacularmente como lo hace un aparato digestivo en correcto funcionamiento, absorbe nutrientes y deshecha con placer aquello que no sirve ya.
Este miedo a cometer errores me ha dejado en estados depresivos como casi catatónicos. Gracias a estos fondos me he esforzado para tratar de erradicar estos pensamientos tan destructivos sobre mi vida, sobre mi ser, sobre mi interactuar en esta vida.
El haber descalificado todo mi proceder sin un debido balance y un correcto accionar para resolver o reparar aquello que sea posible de mis errores y aprender de ellos, pudo haberme hecho llegar al grado de querer desaparecer de este planeta.
Algo que es esencial en este proceso de aprender de los errores es una actitud humilde. La soberbia enmascara todas nuestras debilidades y nos da la ilusión de una absurda perfección.
Además entorpece nuestros actos convirtiéndonos en personajes unilaterales sin poder reconciliar nuestra magnificencia y nuestra mediocridad. Aceptar que dentro de nosotros existe un ser en continuo proceso de evolución que requiere forzosamente de cometer errores para completar su misión, es uno de los primeros pasos que debemos dar.
ACEPTAR QUE SOMOS VULNERABLES Y QUE PODEMOS CAER, DE HECHO NOS VAMOS A CAER, DE ESO NO HAY QUE PREOCUPARNOS.
Lo importante es levantarse y seguir. Con humildad, con compasión y con la alegría interna de reconocernos fuertes y valientes ante la posibilidad de poder reparar un daño, afrontarlo y crecer con el error.
La crítica inconciente tanto a nuestros errores como a los de los demás nos roba la energía que necesitamos para digerir en conciencia toda la riqueza que produce una equivocación. Debemos para de criticar a los demás y a nosotros mismos. ¿Por qué nos puede causar un extraño y mórbido gusto cuando alguien se equivoca? ¿Acaso no podríamos estar en ese mismo lugar? ¿Sentimos que somos invulnerables a cometer errores? Nos estamos engañando.
Si eso pasa con nosotros podemos caer ya sea en una compulsiva autojustificación o en una exagerada autocrítica, de polo a polo sin poder llegar al perfecto balance del necesario error.
REFLEXIONES
“El arte de vencer se aprende en las derrotas.” Simón Bolivar
“Procurando lo mejor estropeamos a menudo lo que está bien.” William Shakespeare
“El necio comete siempre los mismos errores, sin embargo el sabio comete errores diferentes.” Proverbio Sufi
 |