La Sexualidad ¿Para qué sirve?

Texto: Faceta Humana Imagen: José Navarro
Durante mucho tiempo la sexualidad ha sido un tópico lleno de confusión, miedo, prejuicio, suciedad, pecado y peligro. Es una palabra llena de connotaciones erróneas que procuran una persistente ambivalencia y nos convierte en seres humanos practicando lo que la psicología transpersonal llama infrasexualidad.
Según la psicología transpersonal existen 3 razones de ser fundamentales, para esta necesidad biológica inherente al ser humano. La primera es la procreación, la segunda es el placer y la tercera es la iluminación.
La sexualidad está presente siempre ya sea vía la castidad o vía la pareja. También existen 3 niveles de experimentar la sexualidad de acuerdo a estas dos vías y son: la infrasexualidad, la sexualidad normal y la suprasexualidad.
En la infrasexualidad se experimentan situaciones tales como la compulsividad, fantaseo excesivo, promiscuidad, eyaculación precoz, anorgasmia (en mujeres principalmente), sadomasoquismo, abuso sexual, rechazo, abstinencia, apego, celos, infidelidad, etcétera, produciendo una aparente sensación de bienestar continuada por una necesidad de repetir la acción, sintiendo culpabilidad, poca satisfacción y descarga de energía. (No apto para procrear.)
En la sexualidad normal, empieza a existir una sensación de salud y autoestima. Se percibe plenitud y una ligera carga de energía. (Apto para procrear.)
En la suprasexualidad, se logran estados de inspiración, compasión, conexión superior, amor incondicional, sanación e iluminación. (Ideal para procrear.)
“UN CUERPO SIN PLACER ES UN JARDÍN SIN CULTIVAR”
Así como existe la teoría de evolucionar en alma, cuerpo y emociones, también está la de la sexualidad en consciencia. Es una función del cuerpo tan importante y desafortunadamente tan mal comprendida y maltratada, que dejamos de ver el potencial tan necesario que tiene para nuestro crecimiento como individuos primero, como pareja y por último si tenemos la vocación, como progenitores. En el caso de las personas que tienen una vocación de soltería, de castidad y que están con un verdadero deseo de crecer en esa dirección, a través de alguna religión, en muchas ocasiones se topan con la gran dificultad de creer que tienen que erradicar la sexualidad de sus vidas. Eso es imposible, lo que sí es posible es redireccionarla hacia ese preciso objetivo. ¿Por qué no podemos concebir una sexualidad con Dios? ¿Relacionamos siempre este tema con pecado y suciedad?
Pregúntate dónde te encuentras en esta área de tu vida. Cuáles son tus creencias y descubre que es lo que a ti te enriquece.
Es muy importante que primero te reconcilies con el potencial de la sexualidad. Si estás en alguno de los extremos, (rechazo o compulsividad) es por que tus creencias te han llevado ahí. Un ideal a alcanzar es que a través de la masturbación en consciencia te reconcilies contigo mismo. Es decir, que explorando y honrando tu cuerpo, llegues a un clímax u orgasmo con la única imagen del amor que tienes hacia ti mismo y sin pensar en nada ni en nadie más. Este ejercicio es un ritual para conectar con tu ser y tu placer de una forma que eleve tu autoestima y genere emociones positivas respecto a tu persona y a la vida misma.
Haciendo el amor contigo mismoEs importante que elijas un momento de tranquilidad y soledad para este ejercicio.
- Prepara tu habitación para encontrarte contigo. Puedes poner música, incienso, velas, etcétera.
- Toma un baño y comienza a sentir tu cuerpo.
- Cuando termines el baño, sécate perfectamente y llena un balde con agua fría de la regadera. Luego con una pequeña vasija, échate agua solamente en el área de los genitales sin mojar ninguna otra parte de tu cuerpo. La posición más fácil para esto es en el inodoro de tal forma que ahí caiga el agua.
- Al terminar te secas y te recuestas sobre tu cama.
- Cierra tus ojos y relájate. Visualiza tu centro sexual y observa tus pensamientos. Déjalos pasar, solo contémplalos.
- Inhala y exhala 7 veces en tiempos de cuatro. Es decir, inhalas en cuatro, retienes en cuatro y exhalas en cuatro.
- Durante la respiración visualiza la energía de tu centro sexual como energiza todo tu cuerpo. Como se llena de luz dorada para ti.
- Si aparece un pensamiento que te pueda distraer solo vuelve a respirar y regresa a ti, al presente.
- Ahora viene la parte de hacerte el amor a ti mismo. Es importante que todo pensamiento que tengas en esta etapa sea de amor y respeto hacia ti. Seguramente llegarán fantasías con otras personas, con la persona con quien tengas una relación o incluso fantasías de tipo perverso, destructivas, infrasexuales, sin embargo con el tiempo se irán desapareciendo. Recuerda lo esencial es no ponerles atención y permitir que desaparezcan. Si alguna de ellas llega detente un momento, respira otra vez para conectarte en el presente.
- Es muy importante que si llegas a tener un orgasmo sea porque el detonador del mismo fue hecho con un gran respeto y amor hacia ti mismo. Al lograrlo respira toda la energía del orgasmo y hazla parte de tu potencial a todos los niveles de tu vida, tu trabajo, tu creatividad, tu amor por los seres queridos.
- En caso que no puedas en la primera vez lograr un orgasmo provocado por el amor a ti. Solo detente y has el proceso otro día. Poco a poco irás logrando conectar con tu máximo potencial divino de creación.
AFIRMACIONES AL TERMINAR EL EJERCICIO
Ahora experimento una sexualidad sana que cura mi cuerpo y mis emociones.
La sexualidad es una forma de amarme y respetarme.
Mi sexualidad me lleva a un contacto de amor con el universo.
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