Un dentista con dolor de muela

Un dentista con dolor de muela.

UN DENTISTA CON DOLOR DE MUELA

Texto: Dr. Ricardo Lozano

Un dentista es un profesional con un conocimiento amplio y especializado en una área determinada (la boca y los dientes), que le confiere una autoridad en el tema. Esta definición es correcta, sin embargo ¿qué pasa cuando nosotros los dentistas olvidamos que nuestros pacientes son personas con sentimientos y muchos de ellos acuden con dolor a nosotros para encontrar alivio? La respuesta es simple: nos automatizamos, nos hemos transformado en “robots intelectuales” que lanzamos respuestas según nos las preguntan pero evitamos a toda costa conectarnos con ese ser humano que en su necesidad busca pequeños detalles que le hagan sentir como se merece. Desde que estudiamos, nosotros los dentistas egresamos como “máquinas de preguntas y respuestas” pero no nos preparan para tratar a las personas. La vida y la experiencia nos enseñan, pero nada como la que me toco vivir.

VIVIENDO LA EXPERIENCIA COMO PACIENTE

Todo empezó por un desgaste que tenía en una molar inferior que me incomodaba. Decidí acudir a un colega para que me realizara lo que debió haber sido un procedimiento de rutina, un simple relleno poco profundo para tapar este desgaste. A la fecha todavía no me explico como un relleno tan de rutina, se convirtió en un tratamiento de canales. No puedo criticar a mi colega pues todavía repaso mentalmente las técnicas y precauciones que utilizó y me parece que fueron adecuadas. Me mantuve dos días tomando analgésicos y antiinflamatorios pero el dolor no cedía, fue entonces cuando me dí cuenta que habría que hacer algo más radical. Para mí lo más difícil fue aceptar que lo que iba a ser un simple relleno, ahora sería un tratamiento de canales. Y en todo ese proceso me sentí solo y vulnerable.

Hay muchos terapeutas y artículos que recomiendan el arreglo de los dientes como herramienta para elevar la autoestima; es comprensible el miedo generalizado hacia el tratamiento dental (el ruidito, la aguja, el dolor, etcétera) e incluso en algunos casos puede llegar a constituir una fobia. Una manera de enfrentar estos temores es el conocimiento. Primero asegúrate de la preparación, profesionalismo y sentido humano del dentista al que piensas acudir, tienes todo el derecho de pedir referencias a sus pacientes, colaboradores, colegas, etcétera.

Segundo, entiende y estudia los procedimientos. Pregúntale a tu dentista en qué consiste el tratamiento, cuáles partes de tu boca se verán afectadas y los riesgos del mismo. Incluso la manera en que el dentista reaccione a tu escudriñamiento será un indicador indiscutible de su personalidad, su trato humano y su empatía hacia el paciente.

Luego de haber escogido a tu dentista recuerda que tú tienes el control. En muchas ocasiones los dentistas buscan hacer la mayor de cantidad de trabajo en una sola sesión. Recuerda que la boca es parte de tu cuerpo, son tus dientes y te pertenecen. ¡Tú debes tener el control de lo que hacen con tu cuerpo! Tú debes tomar las decisiones acerca de lo van a hacer con tus dientes, los dentistas deben sugerirte y guiarte, más no imponerte.

El propósito de visitar al dentista es incrementar tu bienestar personal, ¿no te parece contradictorio que esta sea una experiencia de sufrimiento? Al contrario, tu cuidado dental debiera ser una experiencia agradable y segura.

 

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