Un llamado a la acción

En estos tiempos de cambios tan evidentes a todos los niveles, como el clima, la economía, la educación, las relaciones, la política, entre otros, es muy obvio que necesitamos apoyo y guía. Sobre todo porque si se manifiesta en el mundo entero, también se está manifestando dentro de cada individuo. Pareciera que la humanidad atraviesa una de las más fuertes pruebas de su existencia y todos aquellos valores en los que más poníamos atención se nos empiezan a desmoronar como castillos en el aire.
El problema está en que al haber estado aferrados a ciertas formas de pensar o de sentir, de evadir o de confrontar, de vivir o experimentar, nos vemos o sentimos que no tenemos de donde agarrarnos y desesperados caemos en los mismos patrones. Pero esta vez de una forma más sórdida pues sabemos que nos estamos engañando a nosotros mismos.
Muchas veces detectamos que algo anda mal en nosotros. Las respuestas y señales para abordar esa situación nos llegan por todos lados y decidimos no accionar paralizados por el miedo al cambio. La tendencia a postergar sobre todo en asuntos que consideramos “normales”, es algo que caracteriza al ser humano. Salirnos de la ilusoria comodidad de donde estamos nos cuesta un trabajo enorme y nos sumimos en pensamientos derrotistas o hacemos como si no estuviera pasando nada escapando en la conducta compulsiva de nuestra preferencia: comer, beber, sexo, apostar, trabajar, dormir, chismear, ver televisión, ir de compras, culpar a los demás, victimizarse, entre muchas otras. Es un hecho que todos los seres humanos escapamos de alguna forma a través de estas conductas de la imperiosa voz de nuestra alma que nos llama a confrontar, crecer, madurar, responsabilizarnos y evolucionar.
Aquello a lo que más le temes es lo que tarde o temprano te vas a topar y es muy importante estar preparado para ello. Los grandes sabios anuncian también que donde mayor miedo y oscuridad exista es donde más luz y paz encontrarás, y esto simplemente por el hecho de haber tenido el valor de encararlo.
ACCIONAR ES LA CLAVE
Tomar el teléfono y llamar a ese terapeuta, a esa clínica, a ese curso, comprar ese libro, inscribirte en el gimnasio, cambiar tu dieta, tomar más agua, abrazar un árbol, hacer meditación, escribir una carta de perdón, perdonar a tu agresor, decir te amo, decir hasta luego, decir adiós, unirte a un grupo de apoyo, ayudar a una fundación, vivir como si fuera el último día de tu vida. Seguramente tienes una gran lista de pendientes y eso no debe generarte más estrés. Accionando liberas ese estrés. Accionando te pones a la altura de esos cambios que nos atormentan como planeta y pasamos a tener una mejor vibración para aprovechar las oportunidades y las adversidades.
En esta revista te recomendamos que indagues sobre las personas y empresas que se han unido a nosotros. Su labor es la de apoyarte en tu crecimiento y en mejorar tu calidad de vida. En nuestra página de Internet encontrarás también la posibilidad de comunicarte con nosotros y que podamos recomendarte pasos a seguir de acuerdo a tus necesidades.
Exprésate, busca, acciona.
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