Cada día es más frecuente escuchar sobre la consciencia, particularmente en el medio de personas enfocadas a temas sobre desarrollo humano. Se dice que hay que aumentar la “consciencia social”, hacer las cosas "en consciencia", lograr una "consciencia ecológica", "concientizarnos" de algún problema. Todo mundo habla de aumentar la consciencia en una dirección u otra, y en realidad se refieren a cosas muy diferentes. “Consciencia social” resulta responsabilidad social, “concientizarnos” es prestar atención, hacer algo “en consciencia” más bien debería decirse “pensándolo muy bien”.
También se usa el término en sentido negativo, pues “inconsciente” es alguien meramente descuidado en sus quehaceres, y en el peor caso, desmayado o en estado de coma (sufrió una pérdida de consciencia). Los médicos catalogan los estados de consciencia según la respuesta de una persona al medio ambiente. Básicamente, quieren saber si una persona está despierta, dormida o desmayada.
♦ ¿QUÉ ES CONSCIENCIA?
Para algunos estudiosos, tener consciencia es demostrar una elevada capacidad de juicio moral, es decir, alguien que puede decidir qué está bien y qué está mal tiene consciencia. La ética estudia este aspecto de la consciencia.
Para otros especialistas, consciencia es la esquematización presente de la realidad; cómo percibimos e interpretamos lo que está allá afuera de nosotros. Consciencia, entonces, es el proceso que nos permite interpretar e interactuar con todo lo demás.
Como se puede ver, hay enfoques muy variados sobre este tema, pero el que vamos a tratar en esta serie de artículos es uno en particular, su aspecto místico o espiritual. Veremos que hay diversos estados y niveles de la consciencia, que hay un conocimiento muy preciso sobre las características que tiene una persona en cada nivel; y finalmente, que existen diversas técnicas y procesos para incrementarla.
Los niveles de consciencia reflejan la medida en la que el alma de una persona se manifiesta. Otros dirían que es la manera en la que la totalidad actúa a través de nuestra persona. Si prefieres llamarle Dios, Gran Espíritu, El Creador o sencillamente la Totalidad, resulta casi lo mismo y eso es algo que llama particularmente la atención. Todas las grandes religiones y filosofías del mundo comparten un núcleo común de enseñanzas, y la mayoría de ellas están enfocadas a aumentar el nivel de consciencia. Algunas más y otras menos, todas insisten en el “despertar”, y ésta es la manera común de llamar al paso de un nivel de consciencia a otro mayor. Si escuchas los términos “Nirvana”, “Consciencia Crística” o “Iluminación”, se refieren casi exactamente a lo mismo. Santos, iluminados, seres autotrascendidos son el resultado de estas prácticas, y te sorprenderá saber que rezar el rosario es una práctica tan útil para incrementar la consciencia como son la meditación trascendental o las danzas Sufíes. Todas son para lograr la misma cosa: Despertar.
♦ EL DESPERTAR ES EL DESTINO PARA TODOS.
Puedes pensar que el camino de la santidad no es para ti, sino que está reservado para seres muy especiales, para personas que dedican por entero su vida a este propósito. Si ése es el caso tal vez ayude mencionar algunos beneficios que se obtienen al incrementar el nivel de consciencia.
Si haces un esfuerzo para incrementar tu consciencia, obtendrás progresivamente mayor serenidad, tolerancia, aceptación, claridad, presencia, tranquilidad, estabilidad y control sobre tu vida. No estamos hablando de los inefables estados de gracia o el beatífico nirvana que caracterizan a un iluminado. Mucho antes de llegar ahí encontrarás que tu vida cotidiana, el mero hecho de habitar tu persona con mayor profundidad se irá convirtiendo en una experiencia mucho más plena y gratificante. Las cosas te afectarán menos y tal vez descubras que las tragedias de la vida son tan necesarias como los instantes de alegría. Las cosas tendrán sentido, y tu vida se llenará de propósito. Serás más saludable en todos los sentidos.
Lo hermoso es que ahora es mejor conocido el mapa del terreno que buscamos recorrer. Si unificamos los términos propios de cada religión, todos podremos entender donde estamos situados, y más importante aún, saber qué es lo que sigue adelante en el camino. Es bueno conocer los cambios que podemos esperar, y cuáles procurar.
♦ LAS SIETE MENTES
Estamos acostumbrados a pensar que sólo tenemos una mente, una sola parte de nuestro ser unificada desde la cual vemos al mundo, tomamos decisiones y que es el lugar donde radica el yo (ese quien piensa “yo soy” en tu interior). Esto es una ilusión mantenida por la facilidad con la que pasamos de una a otra mente, y por la absoluta confusión que reina entre cada una de ellas al momento de tomar el control. Porque siempre hay una de ellas que cree tener el control absoluto. Esta idea no tiene nada de nueva. Hay quienes las llaman chakras, otros centros de control, y hasta los anatomistas han identificado el lugar preciso donde habitan estas mentes en el ser humano (por lo menos tres de ellas). También se discute si son tres, cinco o nueve, hay quienes enumeran hasta doce mentes bien delimitadas; algunas disciplinas mencionan que pueden ser docenas. Aquí nos vamos a limitar a las siete que pueden ser enunciadas con características claramente diferenciadas:
| 1. Mente Informe |
5. Mente Racional
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| 2. Mente Mineral |
6. Mente Sutil |
| 3. Mente Vegetativa |
7. Mente Causal |
| 4. Mente Emocional |
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Las llamamos mente porque son procesadoras de un tipo de información muy específica para cada una de ellas, se alimentan de energías distintas, tienen velocidades de funcionamiento radicalmente diferentes, y suele ocurrir que el producto final de cada proceso es el alimento del siguiente nivel. También podemos entenderlas como etapas de un proceso evolutivo, como veremos más adelante. Hay que entender la importancia que tienen en nuestra vida cotidiana en general, y en particular, su papel en nuestra búsqueda de incrementar la consciencia. Comprender las siete mentes es como descifrar el mapa del camino. Las personas, las culturas, el mismo universo; todo sigue este camino para evolucionar.
Este sendero nace en la mente informe, luego pasa por la mente mineral, y la razón por la que no vamos a extendernos mucho en estas dos primeras es porque no juegan un papel principal en el ser humano contemporáneo. Hasta aquí llegan las rocas. Estas dos mentes consecutivamente forman la materia prima que le permitirá a la mente vegetativa generar vida, organizarla y hacerla proliferar.
La mente vegetativa ¿Qué partes de nuestra vida regula? Casi todo. Nuestro bienestar físico, la obtención de casa comida y sustento; la salud y la supervivencia, en general. Es difícil sentirse alegre o sereno si no se ha comido o se está amenazado por una fiera. Hay que entender que hasta aquí llegan los vegetales, pero nuestra mente vegetativa es muy superior a la de ellos. Es muy poco lo que puede hacer una planta para modificar su entorno y hacerlo más favorable. En el reino animal aparecen nuevas capacidades. Una de ellas es la movilidad, lo que le proporciona una clara ventaja sobre las plantas. Pero en el hombre encontramos un entendimiento que le permite modificar el entorno de manera sustancial, activamente.
La inteligencia vegetativa procura la justicia por encima de todo (su estereotipo es un guerrero) y su forma de procesamiento es el pensamiento mágico. La mente vegetativa trabaja con sensaciones.
La mente emocional regula interacciones entre diversos individuos, pero su aspecto más importante es proporcionar la motivación de nuestros actos. Es el motor de lo que hacemos, la que nos jala y nos mueve hacia un objetivo. Aparece la intencionalidad con toda su fuerza, la voluntad de hacer, la energía para actuar y controlarnos. Las cosas nos gustan o disgustan, aparte de que las necesitemos o no. Si la mente vegetativa te pide comer, la mente emocional te hará cocinar un guisado en lugar de atragantarte con lo que encuentres. Harás las cosas porque te agradan, no tan sólo porque las necesitas. El arte nace aquí. También las sociedades, las ciudades, la cultura misma.
La mente emocional procura la belleza por encima de todo (su estereotipo es un poeta). Su forma de procesamiento es el pensamiento mítico. La mente vegetativa trabaja con emociones.
La mente racional busca entender los que nos rodea. El discernimiento de lo que ocurre: qué, cómo, dónde y porqué son las ocupaciones de la razón. Busca relaciones de causa y efecto que sean verificables, crea la lógica y el método científico como herramientas fundamentales. En sus inicios, la mente racional funciona muy bien esquematizando opuestos: bien-mal, blanco-negro, alto-bajo, superior-inferior, mucho-poco, pero al adquirir madurez alcanza a distinguir los rangos intermedios sin dificultad, pero continua siendo una mente dual que ve dos caras en todo, una cara buena y otra mala, pues vive haciendo juicios y categorías que le permitan simplificar la comprensión del mundo. En esta mente es donde el ego, que se ha venido desarrollando paulatinamenmte en las mentes anteriores, llega a su máxima expresión. Es la fase egoica por excelencia. Yo, yo y después yo.
La mente racional procura la verdad por encima de todo (su estereotipo es un científico). Su forma de procesamiento es el pensamiento racional. La mente racional trabaja con percepciones.
La mente sutil busca la trascendencia. No le basta con existir en un universo justo, bello y verdadero como a las anteriores, quiere saber a qué vino a este mundo, cuál es su fin último. Para qué existimos. De qué estamos hechos realmente, qué hay más allá. Aunque se piensa generalmente que es la mente emocional la que nos permite descubrir el amor, ella habitualmente solo logra encender pasiones muy intensas pero de escasa profundidad. El amor verdadero siempre es obra de esta mente. Un amor sublime es una actividad muy sutil.
También trabaja con una forma de amor llamada “Caritas”, donde lo amado se extiende hasta abrazar a toda la raza humana, para luego llegar más allá, amando a todas las formas vivas. La mente sutil es holística y omniabarcante, no limitada por fronteras ni la dualidad del mundo lógico. Si desde la mente racional se opina que cara y cruz son lógicamente facetas opuestas, y sólo uno de ellas es válida o ganadora en un momento dado, la mente sutil observa la moneda entera, la aprecia como tal, y se abstiene de elaborar juicios. Este ver “como tal” llega a constituir una visión tan presente y poderosa, una manera instantánea de apreciar el mundo que se le llama “talidad”. Aquí y ahora, sin jucios. Nada más mirando y amando, porque no se puede mirar comprensivamente sin amor.
La mente sutil rebasa al ego dejándolo atrás para abarcar el mundo. Es un estado trans-egoico. El ego sigue ahí, funcionando como siempre, pero ya no es el rector de las funciones de esta mente que ahora es capaz de advertir nítidamente a un amo supremo. No necesita creer ni busca entender a Él o a sus obras. Lo vive. Lo constata, respira en el fundamento. Cuestionar su experiencia mística es como preguntarle a un pez si cree en el agua (pero todavía hay un pez. En el estado siguiente se diluye en el agua, pero sigue ahí).
La forma de procesamiento de la mente sutil es el pensamiento místico. La mente sutil trabaja con Intuiciones. La mente causal. Lo que digamos aquí de la mente causal es sólo “de oídas”. Cuando es necesario explicar un estado tan excepcional con palabras, éstas siempre se quedan cortas y son insuficientes para describirlo. Los verdaderos iluminados, los grandes maestros de la humanidad lo intentaron cada uno a su manera, es necesario acudir a sus obras y legados para acercase un poco a este estado supremo del ser, ya no se diga de la mente. Se habita el reino de todo lo posible, la mente no abarca al mundo sino que ya es la totalidad misma, se ha fundido con ella. Ya no hay una persona inmersa en la gracia. Es la gracia.
Su forma de procesamiento es universal. La mente causal no trabaja. Hace su voluntad y punto. Si esta brevísima descripción de las siete mentes ha despertado algo de curiosidad, sería bueno regresar a leer de nuevo el principio de este artículo. Mencionamos algo de fundamental importancia que ahora puede ser más accesible. Mencionamos que existen varias mentes funcionando y se alternan en el control. Cada persona tiene las siete mentes. Todas y cada una de ellas, plenamente funcionales, actuando con todo su poder y gloria, en cada momento de tu existencia, te des cuenta o no. ¿Te preguntas si tú tienes una maravillosa mente sutil funcionando en tu interior? La respuesta es un sí rotundo. ¿Existe un estado de gracia tan elevado, inefable, como el de la mente causal trabajando dentro de mí? Desde tu concepción, si no es que antes.
Para nuestra sorpresa, así es. Todos y cada uno de los grandes maestros que han llegado a las mayores alturas insisten en que todos nosotros, todos, ya estamos ahí. Al tope de la gran escalera, sin distinciones de raza, credo, edad, condición social… TODOS.
Los niveles de conSciencia son precisamente desde qué escalón de esa escalera miras habitualmente el mundo. Así de sencillo. ¿Hay maneras de brincar los escalones? Por supuesto. Primero hay que estudiar los escalones. Entender la escalera. Saber que siempre estás sobre ella. Y dar un paso.