Agua Sagrada
Texto redacción Faceta Humana / Ilustración Sara Sanchinelli El agua es símbolo y sinónimo de vida. La vida en la Tierra empezó en el agua y sin ésta indudablemente desaparecería. Hasta nuestro propio desarrollo, durante la gestación en el vientre materno ocurre en un medio acuoso. Y por ello, no es difícil imaginar que mantener una adecuada ingesta de agua durante nuestra vida establece una condición básica para estar saludables. Entre los diversos beneficios que nos aporta el agua es que es el medio ideal para controlar la temperatura corporal, ayuda a mantener los niveles adecuados de acidez del cuerpo, participa en todas las relaciones bioquímicas necesarias para el buen funcionamiento corporal como conductora eléctrica, llevando a cabo la contracción muscular y la sinapsis neuronal, nos ayuda en la digestión y absorción de los nutrientes de las comidas y contribuye a la excreción constante de desechos. El agua juega un papel fundamental en los procesos de envejecimiento de la piel y aparición de arrugas. Es el aliado perfecto para que nos mantengamos más jóvenes ya que contribuye a que la piel esté tersa, el tejido muscular firme y elástico por más tiempo. Y es que el 70% de las células de nuestro cuerpo están conformadas por agua. También nos ayuda a perder y mantener nuestro peso. A diferencia de otras bebidas que contienen azúcares, el agua es totalmente “ligera” y no contiene ninguna caloría, nos ayuda a reducir el apetito además de ser un depurativo del organismo que ayuda activamente en la eliminación de grasas. Además de todos estos beneficios, el agua tiene muchísimas cualidades ocultas que pueden ayudarnos a sentirnos más felices, serenos o incluso poderosos. Este descubrimiento se debe gracias al Dr. Masaru Emoto, un visionario investigador del Japón, que a través de experimentos repetibles demostró que los pensamientos y las emociones humanas pueden alterar la estructura molecular del agua. Ahora, por primera vez, hay evidencia física de que el poder de nuestros pensamientos pueden cambiar el mundo dentro y alrededor nuestro. Todo esto inició en 1994, cuando el Dr. Emoto tomó muestras de agua de varias fuentes, congeló unas pocas gotas, las examinó bajo un microscopio de campo oscuro y las fotografió. Primero experimentó con agua de una fuente pura en Japón. La foto reveló una hermosa forma cristalina. Luego él hizo lo mismo con agua de un río contaminado cercano, en el que el resultado fue un turbio y embarrado patrón con muy poca estructura. Después pidió a un sacerdote del templo Jyuhouin ofrecer una plegaria a una muestra de agua contaminada y repitió el experimento sólo por curiosidad. Apareció una hermosa estructura cristalina hexagonal blanca. Este experimento fue repetido muchas veces con el mismo resultado. Extendió así su área de estudio al fotografiar cristalizaciones de agua de diversos lugares del mundo (glaciares, lagos, agua de lluvia, fuentes), obteniendo siempre cristales de formas más bellas y sorprendentes cuanto más alejados se hallaban del quehacer humano. La sorpresa mayor llegó al conseguir transformar irregulares patrones de agua contaminada en bellos cristales hexagonales, al someter las muestras a la audición de canciones armoniosas, oraciones religiosas o bien música clásica. Así mismo, El Dr. Emoto pudo transformar diferentes cristales de agua destilada en bellos patrones geométricos al susurrarles palabras de agradecimiento, o bien al contrario, obtener horrorosas estructuras al someterlas a frases desagradables. Continuó experimentando, esta vez escribiendo palabras en pedazos de papel y pegándolas a un contenedor de vidrio transparente para ver si alguna cosa pasaba. Él trató usando palabras positivas como “Amor” y “Gracias” y cada vez notó un bello y delicado patrón cristalino. Trató con “Me enfermas”, “Te voy a matar” y cada vez observó patrones distorsionados y turbios. A aquellos experimentos iniciales seguirían tantos, que Emoto afirma poseer hoy más de 10.000 imágenes de diferentes muestras de agua. Y gracias a sus fotografías -que para él y otros muchos científicos suponen la evidencia física del poder de nuestros pensamientos- y su experiencia como experto en el estudio del agua, Emoto llega a afirmar que "el agua no sólo almacena información sino también sentimientos y conciencia, reaccionando a cualquier mensaje". El Dr. Emoto se dio cuenta que todo lo existente está vivo y tiene una frecuencia de vibración, un campo magnético de resonancia. Ahora, ante la prueba de que el agua lejos de estar inanimada, está realmente viva y responde a nuestros pensamientos y emociones, podemos comenzar a entender realmente el imponente poder que poseemos al elegir nuestros pensamientos e intenciones, para sanarnos a nosotros mismos. LA ESTRUCTURA DEL AGUA CAMBIA CON EL SONIDO, LAS EMOCIONES Y LOS PENSAMIENTOS Por eso para programar o energetizar el agua que bebes puedes realizar los siguientes consejos:
Ten fe de que cada gota de esta agua sagrada será un milagro para tu cuerpo y tus emociones.
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Vistas: 840 Comentarios (1)
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Isabel
said:
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Yo hice un experimento parecido Este experimento es realmente asombroso. Yo decidí hacer algo parecido con un bote de arroz. Metí arroz en dos botes trasparentes de cristal, uno de ellos tenia la etiqueta de adjetivos peyorativos y el otro positivos. Además de ello cada dia a uno lo insultaba y al otro de decia palabras bonitas. Al cabo de un mes el primer bote contenia un arroz humedecido y podrido y el otro seguia intacto. Desde entonces no me cabe ninguna duda que todos y cada uno de nuestros pensamientos y sentiminetos por ende emiten frecuencias. De nosotros depende ahora saber elegirlos. Un saludo desde España |
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