Carta Editorial

Carta Editorial

Gracias a todos nuestros lectores y anunciantes por su entrega y su fe que hace posible que esta revista continúe circulando en esta tierra. Estamos en tiempos de miedo e incertidumbre con tanto ajuste y desajuste. Una de las cosas que más nos preocupa es la bolsa de valores. ¡Qué paradoja! Esa bolsa que muy a menudo hace que los verdaderos valores estén enterrados y aislados de lo que por derecho un ser humano debe tener: el valor de seguir adelante, de pedir perdón cuando nos equivocamos, de aceptar nuestra parte manipuladora y controladora, de servir sin hipotecar emocionalmente al otro. Incluso en las personas más espirituales se denigran y se tergiversan estos valores. La máscara de la serenidad y la compasión, es también una “nueva” forma de embestir nuestra miedosa y controladora falsa personalidad. Recordemos en la película “El abogado del Diablo” cómo la frase “Vanidad, es mi pecado favorito”, es en repetidas ocasiones, expresada por el personaje del diablo, interpretado por Al Pacino.

Es un hecho que nuestros sistemas están cambiando; el sistema educativo está siendo presionado para su cambio, por nuestras nuevas generaciones que a veces llamamos niñ@s con déficit y otras los llamamos niñ@s índig@. Así también nuestro sistema económico desde hace ya tiempo nos viene diciendo que busquemos formas más apropiadas de valorarnos. Seguimos empecinados en valorar nuestra existencia por el dinero. Y aunque a veces repetimos y sabemos que “el dinero no lo es todo”, en el momento que se nos pone a prueba para hacer valer esa frase, nos desmoronamos, lastimamos, robamos, matamos, nos deprimimos y hasta nos suicidamos por ese ente que confundimos continuamente con Dios. Lo vemos como un verdadero poder superior. Y como no va a ser así, si desde muy pequeños vemos a nuestros padres, familia, amigos y una sociedad entera que venera y se inclina continuamente ante esa entidad.

Ahora vienen las festividades, junto con sus paradojas. Ya hemos escuchado que regalar afecto y no comprarlo es lo ideal. Que tengamos cuidado con las deudas y que profesemos la paz y la armonía que el hombre que nació en estas fechas vino a enseñarnos. Y pues pareciera que no lo logramos. Mucho tiempo antes de estas fechas, nuestras vidas se focalizan en la decisión de dónde vamos a pasar navidad y año nuevo. “¿Qué voy a ponerme?, ¿Qué voy a regalar? ¿Con tu familia un rato y luego con la mía? ¡Va a estar la idiota de mi cuñada! ¡Odio a mi suegra! ¡Ya está borracho otra vez!

Vivimos una fuente de estrés muy intensa por el acercamiento familiar y salen a relucir todo tipo de chantajes emocionales y sensaciones de rechazo. Como propuesta, en vista de que una tremenda mecanicidad pareciera arrasar con nuestra voluntad, sería bueno observar, aquellas cosas que hacemos por ganar aceptación, por controlar o por evadir y que entonces, desde una perspectiva más clara de la forma en que reaccionamos, podamos incluir en nuestra eterna lista de propósitos, el de dar un paso evolutivo a la mecanicidad de estas emociones para que sean más conscientes y no nos arrastren de la forma tan violenta en que lo hacen.

Veamos la oportunidad de la caída de valores para reestructurar los verdaderos valores que deben regirnos. Esto con todo respeto y cariño se los deseo a todos, a mí y a los míos.

¡Conscientes fiestas
!

Gabriela Mondragón.
Gabriela Mondragón
Directora General
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Principales puntos de Distribucion
 
  • 01. Fridas
  • 02. de Museo
  • 04. Mc Cafe
  • 06. GNC
  • 07. Meykos
  • 08. blanco
  • 09. ExerZone
  • 10. Viajes Tivoli
 

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