Carta Editorial

Carta Editorial

La tendencia a la autovictimización es algo que es muy latente en nuestra cultura.  Puedo verlo en mi misma con mucha claridad.  Ahora que las cosas no salen como yo quiero y que siento que he luchado por ellas, es cuando se pone a prueba la madurez y la capacidad para ver otras “posibles razones de ser”.  Pero no, la terquedad y las voces que salen de las expectativas parecieran hacer temblar todo mi ser.

Es increíble como los botones que nos están apretando en estos tiempos nos agrandan los miedos del mundo del ego.  Existen momentos que me desesperan tanto, con todo lo que pueda saber, practicar y hacer, me descubro tan vulnerable, tan manipuladora y caprichosa.  En otras me siento una víctima que no recibe los frutos de todos mis esfuerzos. ¿Cómo distinguir cuando seguir y doblar esfuerzo? ¿Cómo distinguir cuando hay que parar? Cuando todo se derrumba y te das cuenta de que pusiste mucho empeño en que tu hijo esté en un una institución educativa que cumpla con los requisitos que tu consideras que son mejor para su educación, y sale que no era el adecuado para él.

Cuando pensabas que tu trabajo era el proyecto de vida en el que podías descansar y relajar tu energía y tal vez solo era una transición.  Cuando pensaste que un amigo era tu mayor bendición y se convierte en una sensación de engaño que difícilmente puede rehacerse o reacomodarse. Cuesta mucho ver los errores que cometemos con nuestras percepciones equivocadas y nuestra falta de capacidad para ver la realidad a través del lente de nuestros vacíos.

En momentos así, cuando todo pareciera ser una cadena de errores, y ya llevas un trecho andado en el camino del autodescubrimiento, es una sensación como si te pusieran contra la pared y no puedes escapar a verte, lo que estás haciendo y como estás reaccionando. Ver cara a cara tus “justificaciones”, sin poder aplicar una oración, un agradecimiento, un respiro de esperanza y tampoco salir huyendo de la forma en la que antes de comenzar tu desarrollo de consciencia, acostumbrabas.
En estos momentos el autoengaño aprovecha totalmente la confusión para entrar a escena y lo más recomendable es simplemente no decidir, no juzgar, no rechazar, no aceptar,  y solamente contemplar. Recordemos que el miedo a reconocer los errores nos lleva a un proceso psicológico por medio del cual me concedo siempre la razón. Meter la energía del recuerdo de si, para poder solamente observar como reacciona el cuerpo y la mente ante las supuestas catástrofes que están por venir.  ¿Qué pasa si fracaso? ¿Si no soy un buena madre? ¿Si me quedo sin un centavo y vivo en la calle?  ¿Si jamás en la  vida conozco a alguien con quien compartir en pareja? ¿Si me roban, me traicionan o me abandonan?  ¿Qué pasa si mi hijo se enferma? ¿Soy la culpable o responsable de todo aquello que me pasa y no me gusta? ¿Soy realmente quien está cosechando lo que siembra?

Equilibrar una vida material y espiritual es una de las acrobacias del alma que requieren más honestidad, concentración y confianza en algo realmente superior a uno. Esta crisis mundial económica va a poner a prueba todas nuestras creencias, fe, valores y los miedos van a estar a la orden del día.

Esta revista, como todo en la vida, necesita dinero para poder publicarse y mes a mes vivimos la incertidumbre y sacamos la fe con una fuerza inmensa para poder continuar.  Esperamos poder seguir llegando a ustedes, lectores en búsqueda, seres de luz y familia de Faceta Humana.


A nombre de todos lo que hacemos esta revista les deseamos un año de mucha claridad, evolución y amor.

Gabriela Mondragón
Gabriela Mondragón
Directora General

 

Comentarios (0)add comment

Escribir comentario
más Pequeño | más Grande

busy
 
Principales puntos de Distribucion
 
  • 01. Fridas
  • 02. de Museo
  • 04. Mc Cafe
  • 06. GNC
  • 07. Meykos
  • 08. blanco
  • 09. ExerZone
  • 10. Viajes Tivoli
 

Todos los Derechos Reservados © Faceta Humana, 2009. XHTMLCSS • Webmaster Estudio Reactivo