Reciba de manera semanal una Reflexión que le ayudará a encontrar una nueva faceta de su vida!

 

¿Está en Caos el Amor?

¿Está en Caos el Amor?

TEXTO Licda. Ligia Pineda
IMAGEN Remedios Varo.

En este artículo no se analizarán las distintas definiciones que existen acerca del amor.  Sería demasiado atrevido querer decir algo definitivo acerca de él. Más bien el objetivo de este ensayo es tratar de entender las nuevas formas de la relación amorosa.  Y es que una de las principales características de los tiempos que nos ha tocado vivir es el choque de intereses entre AMOR, FAMILIA y LIBERTAD PERSONAL. La familia nuclear, construida alrededor de la diferenciación sexual, se está desmembrando debido a las cuestiones que plantean la emancipación y la igualdad ante la ley, y ello ha generado el caos totalmente "normal" y cotidiano del amor.

Libertad o amor

Se puede querer a muchos y a muchas cosas: a Guatemala, a la abuela, a Goethe, al pan con crema y queso, al brillo provocador de unos ojos atractivos, al pan recién horneado, a María, Violeta, José, Juan Diego, a todos a la vez o a uno después del otro, de forma desmesurada o callada, con las manos, con palabras, miradas y preocupación.  Pero el amor sexual -en la forma que sea- es de tal fuerza que muchas veces tendemos a restringir el universo de las posibilidades de amar a esta unidad de deseo, centelleante y engañosa, de palabra, mano y beso... -por mencionar sólo algunos componentes-.

La guerra cotidiana de los géneros, ruidosa o silenciosa, dentro, antes, después y al lado del matrimonio, quizá represente la escala más persuasiva para indicar el hambre de amor con el que las personas se precipitan hoy día las unas sobre las otras: ¡el Paraíso ahora!  Es la consigna de los seres terrenales cuyo cielo e infierno, o bien no existe, o bien se encuentra en la Tierra.  Eso resuena incluso en la rabia de los decepcionados y en el miedo con que reivindican la libertad, pero que saben y experimentan siempre de nuevo que libertad más libertad no significa amor, sino más bien ponerlo en peligro o incluso acabar con él.

Situación entre hombres y mujeres

Los seres humanos han necesitado dos mil años para tan sólo barruntar las consecuencias del poderoso mensaje "todos los hombres son iguales".  Y ahora, en ni siquiera un segundo histórico, es decir, en tres décadas, empiezan a vislumbrar el siguiente horror aún completamente incalculable: "¡y las mujeres también!"

Si sólo se tratara del amor y del matrimonio, no sería tan grave.  Pero quien intenta explicar las relaciones entre los géneros sólo mediante lo que parecen ser, o sea, relaciones entre temas de sexualidad, cariño, matrimonio, paternidad, etc., ignora que son eso, pero al mismo tiempo mucho más: trabajo, profesión, desigualdad política, economía.  Justamente es esta mezcla desequilibrada y tan contradictoria lo que hace tan complicada la cuestión.

Esta mezcla de nueva conciencia y viejas situaciones, históricamente creada, es explosiva en un doble sentido: como consecuencia en la equiparación en la formación y de la toma de conciencia de su situación, las mujeres jóvenes han basado sus expectativas en más igualdad y más colaboración en el trabajo y en la familia, expectativas que tropiezan, no obstante, con desarrollos en el sentido contrario en el mercado laboral y en el comportamiento de los hombres.  Los hombres, a su vez, han adquirido una retórica de la igualdad, sin que sus palabras se traduzcan en actos.  La capa de hielo de las ilusiones es cada vez más frágil: al tiempo que se equiparan las condiciones previas -de formación y de derecho-, las situaciones de los hombres y las mujeres se tornan más desiguales, más conscientes y pierden más legitimidad.  Las contradicciones en las expectativas de igualdad de las mujeres y la realidad de desigualdad, entre las consignas de solidaridad de los hombres y su persistencia en la adjudicación de los roles tradicionales, se van agudizando y determinarán el futuro desarrollo con la multiplicidad de sus formas de conducta, tanto en lo privado como en lo político. Con todas estas contradicciones, posibilidades y oposiciones, nos hallamos, por tanto, sólo al comienzo del conflicto: ¿cómo vivir el amor en medio de este caos?

Por supuesto, las listas de best sellers siguen cantando la canción del amor eterno.  En las encuestas se sigue optando por la vida en pareja como el país de las esperanzas, como aquel lugar donde se encuentra la proximidad, calor y cariño, como un contramundo a los desiertos fríos de concreto que nos rodean.

Pero la imagen del mundo idílico de la familia ha quedado al mismo tiempo profundamente agrietada.  En la pantalla y en el escenario, en las novelas y en el balbuceo perdido de los informes de experiencias, dondequiera que se mire, se nos parece un inmenso campo de batalla. La lucha de los géneros es el drama central de nuestro tiempo.  El negocio de los asesores matrimoniales florece, los jueces de familia se encuentran ante una coyuntura en auge, los números de divorcios son cada vez más altos.  Pero... ¡no tema!  Es una realidad que, cuando los seres humanos atravesamos situaciones donde nos vemos despedidos de nuestros vínculos, predeterminaciones y del control, SIEMPRE empieza a brotar en nosotros, nuevas esperanzas de amor.  Lo que necesitamos simplemente es saber cómo experimentar el amor de hoy.

De esta manera, el "corazón" de la estabilidad referida a la persona, no importa si es hombre o mujer, va configurando una nueva comprensión del amor. Se trata del modelo de amor duradero y romántico a la vez, que se produce por la estrecha relación sentimental entre dos personas y que da contenido y sentido a su vida.  Su núcleo pude describirse de la siguiente manera: Cuanto más referentes se pierden para la estabilidad, más dirigimos hacia la relación con la pareja la necesidad que sentimos de dar sentido y arraigo a nuestra vida.

Cada vez más enfocamos nuestra esperanza hacia la otra persona, hacia este hombre, esta mujer: él o ella nos otorgan estabilidad en un mundo que gira a una velocidad vertiginosa.  Ante este trasfondo, también el matrimonio está cobrando un nuevo significado, es decir, aquel que hoy nos es familiar.  Estudios sociológicos y psicológicos han analizado sus modelos básicos y han concluido, entre otras cosas, en que el matrimonio es la instancia central para la construcción de nuestra realidad social; en la convivencia del hombre y la mujer se construye un universo común de interpretaciones, valoraciones y expectativas que abarca desde los incidentes triviales diarios hasta los grandes acontecimientos de la política mundial.

Pero no sólo la construcción de la realidad se hace posible, también la identidad se ha convertido en un tema básico del amor de pareja.  Este lado lo destacan, sobre todo, los estudios psicológicos: en el intercambio con la pareja nos buscamos también a nosotros mismos. Buscamos la historia de nuestra vida, queremos reconciliarnos con las decepciones y heridas, queremos proyectar nuestras esperanzas y metas para nuestra vida.  Nos reflejamos en el otro, y la imagen del Tú es esencialmente también la imagen deseada del Yo: "Tú eres la imagen de mi vida oculta, mi Yo mejor".  Es aquí donde el amor y la identidad se entrelazan.

Comentarios (0)add comment

Escribir comentario
más Pequeño | más Grande

busy
 
Principales puntos de Distribucion
 
  • 01. Fridas
  • 02. de Museo
  • 04. Mc Cafe
  • 06. GNC
  • 07. Meykos
  • 08. blanco
  • 09. ExerZone
  • 10. Viajes Tivoli
 

Todos los Derechos Reservados © Faceta Humana, 2009. XHTMLCSS • Webmaster Estudio Reactivo